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Romper la escuadra, volcar prejuicios

FuerteAdivia, el primer equipo de fútbol inclusivo de Fuerteventura, arranca este mes la temporada de regionales en DiSafío

María Valerón 0 COMENTARIOS 25/02/2026 - 07:23

Nico, el guardameta, defiende el arco. Se prepara para parar; en el frontal del área, un pie golpea el balón; breve suspense, palo y fuera. Nico estalla; estalla con arrebato, los brazos en alto, euforia... Y con todo su afecto: “¡No pasa nada! ¡Casi, casi la metes!”. Sonríe, se sacude y vuelve a concentrarse. Más tarde, si Nico la para, lo celebrará el lanzador (¡Paradón, Nico...! ¡Toma...!) y cuando alguien marque, a lo largo del entrenamiento, habrá gritos, bailes y aplausos por todo el campo. Así es este equipo: primero, juntos; después, competimos. 

Son FuerteAdivia, el primer equipo de fútbol inclusivo de Fuerteventura y también el único participante de la Isla en la Liga DiSAFÍO, que enfrenta a nivel regional a equipos de personas con discapacidad intelectual. Desde la pasada temporada, el equipo majorero se mide con una veintena de formaciones de todo el Archipiélago, en diferentes partidos de ida y vuelta que les llevaron a Lanzarote, Tenerife y Gran Canaria. Esta temporada, el campeonato, que coordinan la Fundación Canaria de la Unión Deportiva Las Palmas y la Fundación del Club Deportivo Tenerife con la financiación del Gobierno de Canarias, arrancará para ellos el 28 de febrero, con su primer partido en Lanzarote.

Los jugadores, que se dan cita dos veces en semana en el campo de fútbol de El Matorral, tienen edades diversas “desde los 18 años hasta los 62”, y también condiciones neurológicas y motrices diversas: en el equipo conviven adultos con Síndrome de Down, Trastorno de Espectro Autista y diferentes condiciones de discapacidad intelectual o sensorial. Al ser el único equipo inclusivo de la Isla, sus miembros proceden de distintas localidades y, en la mayoría de los casos, hacen largos trayectos para ir a entrenar: Tetir, Puerto del Rosario y hasta Corralejo son puntos de origen.

Aún con todo, el campo está repleto cada jueves. En el césped les acompañan Dunia Vera Cabrera y Omar López Martín, co-entrenadores del equipo, y María Ayelen Braga Sansalone, trabajadora de la Asociación de Personas con Discapacidad Visual, Auditiva, Física y Psíquica (Adivia), organización fundadora e impulsora del proyecto deportivo en la Isla. En algunas ocasiones, se suma a los entrenamientos la Asociación Asomasamen, con partidos amistosos periódicos.

El jugador Xi Huan, en un momento del entrenamiento.

El 28 de febrero, competirán en Lanzarote en la primera fase de la Liga Disafío

Álvaro Alfonso Paetow es jugador de FuerteAdivia desde la temporada pasada. Juega al fútbol, cuenta, desde hace años, mucho antes de llegar con su familia a Fuerteventura. Originario de Gran Canaria, el joven relata que compitió en la isla capitalina con el proyecto Las Palmas Imagine; también allí formó parte de un equipo de baloncesto y probó a lo largo de los años múltiples deportes: karate, capoeira, surf, navegación en optimist, entre otros. Ya en Fuerteventura, señala, apareció también el boxeo, por medio de RigaGym que, hasta la fecha, sigue siendo el deporte que más le ha enganchado, aunque confiesa, el fútbol le aporta otras opciones: “Aunque el boxeo es mi favorito, creo que este puede ser un futuro para mí, para buscar posibilidades”, señala, en relación a las oportunidades laborales, y explica que le atrae la idea de formarse para poder fundar y entrenar su propio equipo. “Me gustaría, por ejemplo, poder entrenar un equipo femenino”, indica y alude como referente al CD Peña de la Amistad, donde juega como titular Dunia Vera, una de las entrenadoras del FuerteAdivia, y que compite en la tercera división de la Real Federación Española de Fútbol.

Asegura que, para él, que ha crecido de la mano del deporte, este equipo es un punto de conexión, de contacto y amistad. Preguntado por si siempre se apoyan cuando otro se equivoca, como se ve durante el entrenamiento se ríe: “Más o menos”. Y los entrenadores confirman, entre risas. Aclaran todos que, más allá del juego, no existen diferencias.

Álvaro Alfonso y Cristofer Fernández.

Para todos

Cuentan Dunia Vera Cabrera y Omar López Martín, entrenadores de la formación majorera, que la liga es el aliciente base para mantener activo un espacio deportivo inclusivo, un equipo donde se respete la diversidad de sus jugadores: “Para muchos es su primer equipo de fútbol. Es el primer equipo que hay en la Isla”, apunta Vera, que explica que eso coloca a los jugadores en distintos puntos de partida en los entrenamientos. “Si partimos de que muchos no han practicado nunca el fútbol, nos encontramos con perfiles que hay que trabajar desde cero: se nota en el saque de banda, en el centro del campo, pero poco a poco van aprendiendo. Toca trabajar aún con estos conceptos con muchos de ellos”, apunta y añade que hay un aprendizaje de ida y vuelta: “Aprenden ellos, sí, pero todos los días aprendo yo. Descubro que este es también un espacio para relacionarse de otra manera entre ellos, que antes no tenían, que hasta ahora no habían tenido”, señala.

Para Omar López la importancia del proyecto reside, precisamente, en este nuevo espacio que se abre a la diversidad. El entrenador, que se incorporó esta temporada, apunta a una exclusión generalizada, palpable en todas las áreas deportivas: “Nadie puede entenderlos mejor que yo”, señala, haciendo referencia a su propio esfuerzo, como profesional deportivo con acondroplasia, por defender su proyección laboral y por satisfacer sus propias inquietudes deportivas. En este sentido, apunta a que en el equipo cumple con uno de sus grandes objetivos profesionales: dedicarse a la formación deportiva de personas con discapacidad y romper una barrera discriminatoria: “El deporte parece que solo existe para personas que no tienen discapacidad. Eso no tiene sentido y no puede ser así. Todos tenemos que tener la oportunidad de estar. En el fondo, eso es lo bonito del deporte: que es de todos”, señala.

Nico, el portero.

“Todos tenemos una oportunidad. Lo bonito del deporte es que es de todos”

El entrenador apunta a esta exclusión deportiva como un problema de discriminación que no solo impacta en este ámbito, sino que a través del deporte se ejerce una barrera para la inclusión social: “Los niños y niñas con discapacidad que se ven excluidos del deporte quedan también apartados de las actividades. Lo mismo pasa con los adultos. Se les obliga a pasar el día encerrados en casa”, apunta y, en este sentido, aclara que para los dos entrenadores hay algo principal en su equipo: “Verlos relacionarse, verlos reír juntos, divertirse. Verlos unidos y ver cómo hacen nuevas amistades a través del equipo”, señala. En esta misma línea, Dunia Vera apunta a los viajes de la liga, a la convivencia entre los jugadores y a la implicación que las familias de los componentes del equipo mantienen con el proyecto, con padres que asisten a cada entrenamiento o a los partidos dentro y fuera de la Isla.

Si le preguntan a los jugadores de FuerteAdivia qué consideran más importante de su equipo o por qué les gusta entrenar todos responderán nombrando el vínculo. Porque para Pedro es “pasarlo bien todos”; Xi Huan, que se comunica gestualmente, abre el brazo en dirección a sus compañeros y señala el campo, alzando el pulgar; “me fascina”, dice Cristofer Fernández de su equipo y para Álvaro lo principal es, reitera una y otra vez, “la conexión, el contacto, la amistad”. Y explica: “Tener mucho cariño, tener ilusión para jugar juntos”.   

Los entrenadores, Dunia Vera y Omar López, junto al jugador Pedro.

En el origen de la palabra deporte está el término latino deportare. Pero su significado inicial, apunta la etimología, no está en su traducción literal actual en “deportar”, sino en su traducción del castellano antiguo, cuando se entendía “deportarse” como salir de la ciudad, abandonar el puerto (de-porto) y divertirse, descansar, recrearse.

En estos días grises, en un campo de fútbol periférico, un grupo de jugadores se mantienen firmes en honor al origen del deporte, a su verdad esencial, a su significado último y sin artificios. Qué buena noticia saber que algunas pocas personas recuerdan, aún hoy, que por encima de todas las competiciones, industrias y mercados, el deporte real no es otra cosa que un enorme espacio de recreo, un lugar de diversión y amigos, un territorio para el juego. Que la afición proteja, para siempre, este valor universal, esta red, este escudo que no es otra cosa que una desinteresada emoción, algo sencillo y frágil, poderoso y fiable, democratizador y sólido: la alegría. 

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