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Mokhtar logra “por fin” la nacionalidad española tras 27 años de obstáculos

Este saharaui, que nació español, reside en Fuerteventura desde el año 1996

Eloy Vera 1 COMENTARIOS 17/04/2024 - 07:43

Mokhtar Allah pensó muchas veces en tirar la toalla. Durante 27 años, ha estado esquivando obstáculos para poder lograr la nacionalidad española. Hace unos meses, recibió un correo donde le comunicaban que su solicitud había sido aprobada. El día que juró respeto a la Constitución pensó que estaba en medio de un sueño. Ahora se le abren las puertas a un nuevo horizonte. Entre ellas poder acercarse a las urnas y votar en España por primera vez.

El 13 de marzo el teléfono de Diario de Fuerteventura recibió un whatsApp de Mokhtar con una foto de su DNI y del pasaporte español y dos palabras: “Por fin”. En mayo del año pasado, este saharaui contó su historia en el periódico. En sus páginas denunciaba el muro infranqueable que se estaba encontrando para poder obtener la nacionalidad española.

El 26 de febrero de 1976 fue arriada la bandera roja y amarilla en la sede de la gobernación en El Aaiún y sustituida por el rojo y verde de la marroquí. A Mokhtar le faltaban unos meses para cumplir los ocho años. Meses antes, su familia se había refugiado en un campamento improvisado a las puertas de El Aaiún, empujados por el ejército marroquí que lideraba la Marcha Verde. Su padre, Mohamed, se había alistado en las tropas nómadas del ejército de España y llegó a tener DNI español.

Mokhtar fue uno de los miles de saharauis que perdió la nacionalidad tras la descolonización de El Sáhara. Durante años, tuvo que soportar las presiones y amenazas marroquíes. “Un montón de veces me cogieron y me llevaron a la comisaría para cogerme los datos. Solo por ir por la calle”, contaba en el reportaje.

Cansado de vivir bajo el yugo marroquí, decidió venirse a Canarias. Era 1996 y en las calles de El Aaiún resonaban los ecos de otros migrantes que desde la diáspora hablaban del Archipiélago como un destino de oportunidades. Durante 15 días trabajó en la zafra, en Vecindario, en Gran Canaria. Luego, se fue a Lanzarote. Las expectativas que esperaba encontrar en la isla de los volcanes no se cumplieron y decidió cogerse un barco y venirse a Fuerteventura. Desde entonces, vive en tierras majoreras.

Hace apenas tres semanas, tuvo el acto de Jura de nacionalidad donde se jura o promete respeto a la Constitución española, al rey y al ordenamiento jurídico. Asegura que aún no se lo cree. Sentado en la misma cafetería en la que meses antes se mostraba desesperanzado contando su historia a Diario de Fuerteventura, insiste en que a él “no le han dado nada. Lo que he hecho es recuperar mi nacionalidad porque yo nací bajo bandera española”.

Durante unos minutos, recrea el camino de piedras que fue sorteando hasta que un mes después de publicarse el reportaje en el periódico recibiera un correo diciendo que su solicitud había sido aprobada tras 27 años de espera.

En 2011 pidió la nacionalidad española, pero se la denegaron. Cinco años después, en 2016, volvió a intentarlo. Se presentó a las pruebas de Conocimientos Constitucionales y Socioculturales de España (CCSE) del Instituto Cervantes para acreditar “su grado de integración en la sociedad española”. Tuvo que pagar 450 euros y los viajes a Lanzarote y Gran Canaria para poder presentarse a los dos exámenes, porque en Fuerteventura no se hacían las pruebas presenciales. Respondió a preguntas sobre la Constitución española, de geografía, gramática y cultura.

Años en trámite

Mokhtar aprobó los exámenes. En aquel momento, le dijeron que en dos años tendría la nacionalidad, pero pasaron siete y cuando buscaba la resolución en la página del Ministerio sólo le aparecía “en trámite”. “Ha sido duro estar tantos años con papeles de acá para allá”, reconoce.

Uno de sus mayores temores era cuando viajaba a ver a su familia a El Aaiún. “No me encontraba seguro. Tenía miedo a que me pudieran retener o tener problemas”, confiesa. También se le encogía el estómago cuando pensaba que pudiera haber un vuelco político en España que acercara la extrema derecha al poder y empezaran los problemas para las personas que, como él, no tenían la nacionalidad española.

En junio de 2023 recibió un correo donde le comunicaban que había sido aprobada su solicitud de nacionalidad española. Le dieron cita y cuando llegó al Juzgado volvieron a pedirle más papeles. Entre ellos un certificado de antecedentes penales y otro de nacimiento de su madre, que tuvo que enviar desde El Aaiún.

Mokhtar no ha podido votar hasta ahora, lo hará por primera vez en las europeas

Seis meses después volvieron a citarlo. Fue pensando que regresaría a su casa con la nacionalidad en el bolsillo, pero había habido un error y la cita era para pedir la nacionalidad. De nuevo, la frustración y la desesperación volvieron a rondar su cabeza hasta que, finalmente, el 8 de marzo pudo jurar ante la Constitución española.

Mokhtar asegura que, en ese momento, sintió alivio. “Casi lloro. Ya había tirado la toalla”, confiesa. También sintió una alegría cuando fue a la Policía a recoger el Documento Nacional de Identidad y el pasaporte. “Todavía no me lo creo”, reconoce.

La noticia no tardó en llegar a El Aaiún. Su madre y hermanos lo celebraron. También su padre, un pastor nómada que vive en el desierto saharaui al cuidado de un ganado de cabras. Hasta Bélgica, donde reside una de sus hermanas, llegó la noticia. Para su padre debió ser un orgullo que uno de sus hijos pudiera, por fin, recuperar la nacionalidad española que fue arrebatada tras la descolonización del Sáhara.

A partir de ahora, se abre un nuevo horizonte para Mokhtar. Una de las cosas que más ilusión le hace es poder votar en España. “En mi vida he votado.  Sin la nacionalidad no podía. Cuando estaba en El Aaiún tampoco voté nunca porque no iba a votar a los marroquíes. La primera vez que vote será en las elecciones europeas. Me hace ilusión”, dice.

“Ahora voy a poder ser libre e ir donde quiera. Sin miedo a los controles en el aeropuerto cuando vaya a ver a mi familia a El Aaiún. Para entrar tenía que hacerlo con el pasaporte marroquí y eso es una ofensa para un ciudadano saharaui”, reconoce. También se siente aliviado sabiendo que no tendrá que hacer las colas en el aeropuerto de Gran Canaria al regreso de El Sáhara para pasar por los controles policiales y mostrar el permiso de residencia.

Tiene pensado ir a El Aaiún, desde que pueda, a ver a su familia y también tiene en la cabeza visitar los campamentos de refugiados saharauis que se levantan en el desierto argelino. “Nunca he estado en ellos. Quiero ir a ver a mi tío y a otros parientes. Con el pasaporte marroquí, no quise arriesgarme nunca a ir. Ahora, quiero ir para ver cómo viven y vivir esa experiencia”, cuenta. Asegura que las noticias que llegan de la zona son preocupantes. “La ayuda no está llegando igual. Faltan medicamentos en los hospitales, creo que hasta comida. Con la guerra de Ucrania han cortado el grifo de la ayuda internacional. La situación es cada vez más complicada”.

Tampoco son halagüeñas las noticias que recibe de los territorios ocupados. Su madre, dos hermanas y tres hermanos viven en El Aaiún. “Ninguno de ellos está trabajando. La gente, con 45 años, vive con sus padres porque están sin trabajo y eso no va a cambiar nunca. La ONU sigue en la zona sin hacer nada. No hay esperanza en los territorios ocupados”, lamenta.

La traición de Sánchez

Llegados a este punto de la conversación le viene a la cabeza el presidente Pedro Sánchez y “la traición” que hizo al pueblo saharaui. “Pedro Sánchez ha abandonado totalmente a los saharauis. Ha mirado por sus intereses con los alauitas. Seguro que han llegado a muchos acuerdos, pero no salen a la luz”, opina.

Tampoco se muestra esperanzado con que salga adelante la proposición no de ley que ha registrado Sumar en el Congreso en la que se pide que se conceda la nacionalidad española por carta de naturaleza a la población saharaui que nació en el territorio del Sáhara Occidental bajo la administracion de España. Ya Unidas Podemos presentó una proposición no de ley en 2023 de la que se desmarcó el PSOE, su socio de gobierno en aquellos momentos.

“He recuperado la nacionalidad porque nací bajo bandera española”, dice

“El Gobierno de España no quiere reconocer la nacionalidad de los saharauis. No va a mover un papel ni el Gobierno de Pedro Sánchez ni otro gobierno por miedo a Marruecos y a los acuerdos que tiene con ese país”, dice convencido.

Después de 27 años de piedras en el camino para conseguir la nacionalidad, Mokhtar asegura que valió la pena. En este punto de la conversación se acuerda de Encarna, su compañera de viaje desde hace 25 años. “Gracias a mi pareja tengo la nacionalidad. Ha sido un pilar importante porque yo, si no, hubiera tirado la toalla”, reconoce.

Mokhtar trabaja en la construcción y la vida le sonríe. “Ahora toca mirar para delante. Ya no quiero nada más sino trabajar, vivir y ser feliz”.

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Las cosas de palacio, van despacio.

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