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Un paciente de cáncer desplazado de Fuerteventura a Madrid pide ayuda ante la desprotección de la sanidad canaria

“Me quieren echar del único techo que tengo en Cruz Roja; me siento abandonado por la sanidad canaria y no puedo trabajar”, denuncia Alberto Blanco

Itziar Fernández 0 COMENTARIOS 09/03/2026 - 18:58

Alberto Blanco, vecino de Fuerteventura, lleva un año desplazado en Madrid tras ser diagnosticado de un linfoma raro y solicita que le abonen la prima de compensación por traslado y manutención para poder sobrevivir.

“Me quieren echar del único techo que tengo para vivir en Cruz Roja, me siento abandonado por la sanidad canaria y no puedo trabajar”, dice este cocinero afincado en Corralejo. “Me fui de Málaga a Corralejo para trabajar como cocinero y mi experiencia fue bastante negativa: me despidieron y me dejaron mucho dinero a deber”.

“Ahí comienza una lucha laboral, nervios y aparecen mis problemas en la piel, con picazón extrema, dermatitis atópica y problemas de salud cada vez más graves”, detalla el paciente.

Tras numerosas pruebas médicas, Blanco fue diagnosticado de un linfoma raro tipo T, micosis fungoide y síndrome de Sézary (un tipo de cáncer en los glóbulos blancos que afecta a la piel). Por ello fue desplazado del Hospital Virgen de la Peña de Fuerteventura al Hospital 12 de Octubre de Madrid para recibir el tratamiento necesario, muy específico y que se dispensa en este centro.

Fue alojado en una habitación de la Casa de Cruz Roja Madrid de forma indefinida en abril de 2025, pero el pasado 3 de marzo le comunicaron que debía desalojar la habitación este lunes 9 de marzo. “No tengo dónde ir y no me pueden echar a la calle”.

Durante su estancia en la capital del país, Alberto tuvo la fortuna de reunirse con una prima que se ha convertido en su única familia, pero que también atraviesa dificultades económicas y es paciente de cáncer. “Somos dos personas solidarias, ayudamos a todo el mundo que lo necesita. He cocinado para alimentar y ayudar a personas sin hogar, pero lo único que pido es justicia”, afirma.

Con tan mala suerte, señala que la semana pasada, en su cita médica habitual, le descubrieron otro linfoma en la parte posterior de la cabeza. “Pero ni la dirección del Hospital de Fuerteventura ni nadie se quiere hacer cargo de mi situación, y no puedo trabajar ni tengo dinero para mantenerme en Madrid”, confiesa.

En este último caso ha conseguido, con ayuda de trabajadoras sociales, que le aprobaran en su expediente un derecho que le corresponde a los pacientes canarios desplazados.

“Nos deben más de 8.000 euros de la prima de compensación por traslado y manutención que corresponde a los pacientes canarios desplazados”

“Me corresponde una prima de compensación por mi traslado y manutención de 14,96 euros por persona, por lo tanto para mí y para mi prima, que es mi acompañante”, informa. Sin embargo, solo recibió esta prima el primer mes.

“Nos deben más de 8.000 euros que no me han abonado. He pedido que, por favor, hagan efectivos los pagos para poder sobrevivir y estoy en conversaciones con el Servicio Canario de Salud para conseguirlo”, apunta.

“No somos números, somos personas”

“Me da mucha pena observar el trato que dispensan a los pacientes. No somos números, somos personas que estamos en un proceso de enfermedad y tratamiento muy doloroso, pero los gestores y directivos del Hospital General y de la sanidad canaria no lo entienden y no se ponen en nuestro lugar”, lamenta Blanco.

Sin embargo, no todo ha sido negativo. Alberto ha recibido ayuda de la Asociación Española Contra el Cáncer, con el apoyo de la trabajadora social de esta entidad en Fuerteventura y de la trabajadora social del centro de salud de Corralejo.

“No todo ha sido malo. He conseguido que me ayuden sin tener que desplazarme a Fuerteventura, porque no puedo asumir el gasto de los billetes de avión ni los incómodos traslados”, explica.

“No somos números, somos personas que estamos en un proceso de enfermedad y tratamiento muy doloroso”

Además, añade que necesita continuar con el tratamiento y permanecer más tiempo en Madrid para su recuperación. “He tenido secuelas y aparecen problemas dentales, dermatológicos y en las articulaciones, y necesito dinero para poder pagar los nuevos tratamientos”, advierte.

“He entregado toda la documentación a un abogado y me ha pedido que no abandone la Casa de Cruz Roja de forma voluntaria porque perdería mis derechos, ya que me corresponde un alojamiento al recibir quimioterapia y no me deben echar a la calle. Pero el procedimiento legal es demasiado lento y yo necesito soluciones inmediatas”, concluye.

Alberto sostiene que no se va a rendir y que seguirá luchando contra su enfermedad y los problemas económicos para reponerse y seguir adelante con su vida. “Creo que todo esto me ha hecho más fuerte y mejor persona”.

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