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El valor del Taro de Teguerey

Pudo ser un centro de producción y almacenamiento de cal y yeso en el municipio de Tuineje

Daniel Melián 0 COMENTARIOS 23/08/2026 - 08:57

El lugar de Teguerey, o Teguereire, es una zona de gran valor histórico, etnográfico y agrícola situada al nordeste del pueblo de Tuineje, dentro del municipio homónimo en la isla de Fuerteventura. Su importancia radica no solo en la conservación de elementos patrimoniales de notable singularidad, sino también en la concentración de infraestructuras vinculadas tradicionalmente a la explotación de recursos minerales y a las actividades agropecuarias.

Desde el punto de vista toponímico, el enclave conserva un nombre de origen aborigen (majo), documentado desde el siglo XVII bajo diversas variantes gráficas, entre ellas Teguereire, Tegueseide, Tequeseide, Tegrey, Teguerey y Teguereyde, circunstancia que refleja la evolución fonética experimentada por la toponimia indígena tras la conquista castellana. La documentación del antiguo Cabildo de Fuerteventura ya menciona la “fuente de Teguereire”, utilizada tradicionalmente como abrevadero para los ganados, lo que pone de manifiesto la importancia histórica del lugar dentro del sistema pastoril majorero.

Uno de los elementos patrimoniales más destacados del enclave es el conocido Taro de Teguerey, una construcción de planta ovalada levantada en mampostería de piedra seca, considerada uno de los mayores taros conservados en Canarias. Tradicionalmente se ha interpretado como una infraestructura destinada al almacenamiento de agua para usos agrícolas, aunque distintas investigaciones también le atribuyen funciones como granero, almacén de productos agrícolas, curadero de quesos o incluso refugio temporal para pastores. Su valor arquitectónico y etnográfico motivó su inclusión en el inventario patrimonial del Cabildo de Fuerteventura y la puesta en marcha de diversos proyectos destinados a garantizar su conservación.

La documentación del antiguo Cabildo menciona la “fuente de Teguereire”

Sin embargo, uno de los recientes descubrimientos invita a considerar que tuvo otros usos, especialmente relacionados con las actividades de moler y almacenar el yeso, además de, posiblemente, fanegas de cal. Por lo tanto, este conjunto de evidencias sugiere que el enclave pudo albergar simultáneamente actividades relacionadas con la producción tanto de cal como de yeso. Aunque esta hipótesis requiere futuras investigaciones arqueológicas y análisis materiales que permitan confirmarla, la coincidencia espacial entre cantera, hornos y edificio de almacenamiento constituye un indicio suficientemente significativo como para ser considerado dentro de la interpretación funcional del conjunto.

Esta propuesta interpretativa encuentra además respaldo en la memoria oral conservada entre los habitantes de Tuineje, concretamente, durante los trabajos de inventario patrimonial realizados por el Cabildo de Fuerteventura. José Antonio Vera Lima, en su labor profesional como agente de Medio Ambiente: “Cuando inventariamos el Taro de Teguerey hace unas décadas fue gracias a los vecinos del pueblo, entre ellos a don Anselmo Pérez si mal no recuerdo, quien afirmaba que se machacaba o troceaba el yeso y se almacenaba en el Taro”. Anselmo Pérez Cabrera falleció. Sin embargo, su hijo Anselmo Pérez Ávila confirma que efectivamente se quemaba yeso junto al horno de cal continuo próximo al Taro, aunque él no llegó a verlo encendido.

Los restos permiten plantear la existencia de un auténtico paisaje industrial tradicional

Por otro lado, Juan José Cabrera Alonso, vecino de Tuineje, informa lo siguiente: “Yo nací en un casa antigua cerca del Taro de Teguerey; nosotros, al terreno donde está el yeso, le decimos Tegue. En las faldas de Tamasite está el otro tegue en su cara nordeste, donde también hay hornos de yeso y el terreno es más grande. Lo cierto es que al otro lado de la carretera del Taro ahí está el tegue, de ahí se extraía y se llevaba a los hornos de yeso que están junto al horno de cal”.

“Por otro lado”, añade Cabrera Alonso, “el Taro de Teguerey se utilizó como noria, para captar agua de la charca que estaba donde hoy el yeso, como molino de yeso para exportarlo a otras islas, más almacén o tahona para guardar pasto, aperos de labranza y moler el grano, como molino de sangre tirado por un animal, burro o camello... en el taro se usaron los dos en la etapa que lo conocí yo, años 60 del siglo pasado. Al material de yeso ya molido, para facturar, le llamábamos yeso vasto”.

Esta información, aunque de carácter oral, resulta especialmente valiosa por proceder de personas que conocieron directamente los usos tradicionales del edificio y constituye un elemento complementario de notable interés para comprender su posible funcionalidad industrial.

Distribución de las diferentes actividades.

La coincidencia de cantera, hornos y edificio constituye un indicio significativo

La importancia del conjunto aumenta al analizar el territorio circundante. En un radio relativamente reducido se concentran un molino tradicional hacia el oeste del Taro, actualmente fuera de uso; un horno tradicional de cal, al noroeste, alimentado con combustible vegetal; un horno continuo de carbón, a pocos metros al este, adyacente a varios hornos destinados a la cocción de yeso, la cantera de extracción de la misma y el propio Taro. Esta concentración de infraestructuras productivas permite plantear la existencia de un auténtico paisaje industrial tradicional, donde coexistían actividades agrícolas, ganaderas y extractivas o productivas de yeso y cal, estrechamente relacionadas entre sí.

Aunque puedan constituir elementos aislados, todas estas instalaciones parecen formar parte de un mismo sistema económico basado en el aprovechamiento integral de los recursos minerales disponibles. La proximidad física entre las canteras, los hornos y las estructuras de almacenamiento habría permitido reducir considerablemente los costes de transporte, facilitando la transformación de la materia prima antes de su distribución hacia los núcleos habitados o su comercialización en otros puntos de la Isla.

En consecuencia, cualquier futura actuación destinada a la protección jurídica del Taro de Teguerey debería valorar no solo la conservación del edificio aislado, sino también la delimitación de un entorno de protección que incluya las infraestructuras industriales directamente relacionadas con su funcionamiento histórico. La cantera de yeso, los hornos de yeso, el horno continuo de cal y las construcciones auxiliares forman parte de un mismo paisaje cultural cuya comprensión únicamente resulta posible mediante una visión integral del territorio.

La piedra de yeso

El yeso es una roca sedimentaria evaporítica compuesta fundamentalmente por sulfato cálcico dihidratado (CaSO₄·2H₂O). Se forma por la evaporación de aguas salinas y aparece frecuentemente en estratos de color blanco, gris o ligeramente rosado, pudiendo presentar variedades cristalinas de gran pureza. En Fuerteventura los principales afloramientos se localizan en materiales sedimentarios miocenos, donde históricamente fueron objeto de explotación para la obtención de yeso destinado a la construcción.

Cantera de yeso, betas cristalizadas y, al fondo, el Taro.

Cualquier protección del Taro debería valorar la delimitación de un entorno

La fabricación tradicional del yeso comenzaba con la extracción manual de la piedra en cantera. Posteriormente se fragmentaba en bloques de tamaño medio y se introducía en hornos específicos, diferentes de los utilizados para fabricar cal. La cocción se realizaba normalmente entre 120 y 180 grados centígrados, temperaturas muy inferiores a las requeridas para la calcinación de la piedra caliza. Durante este proceso el mineral perdía parte del agua de cristalización, transformándose en sulfato cálcico hemihidratado, conocido comercialmente como yeso cocido.

Una vez extraído del horno, el material se dejaba enfriar y posteriormente era triturado mediante mazos, molinos o morteros hasta obtener un polvo fino. Finalmente se almacenaba en lugares secos, protegidos de la humedad, ya que el yeso absorbe fácilmente el agua del ambiente y pierde sus propiedades hidráulicas. Este aspecto resulta especialmente relevante para interpretar el posible uso del Taro de Teguerey como edificio de almacenamiento, al reunir condiciones adecuadas para conservar el producto terminado antes de su distribución.

A diferencia de la cal viva, obtenida por la descomposición térmica de la piedra caliza a temperaturas próximas a los 900-1.000 grados centígrados, el yeso requiere una cocción mucho más moderada y un proceso de elaboración considerablemente más sencillo. Sin embargo, ambos materiales desempeñaron funciones complementarias dentro de la arquitectura tradicional canaria, siendo utilizados en revestimientos, enlucidos, morteros y acabados constructivos.

Hornos de yeso de Teguerey. Hornos industriales de yeso que se encuentran ubicados en la localidad de Tuineje, próximos al Taro de Teguerey. Su construcción estuvo destinada a las necesidades de la población local e insular.

Horno de cal. Este horno de cal industrial continuo se encuentra ubicado en la localidad de Tuineje, próximo al Taro de Teguerey. 

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