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“La lengua aborigen se continuó hablando hasta la primera mitad del XVII”

Rumén Sosa, doctor en Historia

Eloy Vera 1 COMENTARIOS 14/02/2026 - 07:39

El doctor en Historia, Rumén Sosa (Gran Canaria, 1983), es el autor de La muerte de la lengua guanche. Proceso de sustitución lingüística en Canarias (siglos XV-XVII), editado por LeCanarien. Una publicación, basada en su tesis doctoral, donde analiza la extinción de la lengua hablada por los antiguos pobladores del Archipiélago.

-¿Qué realidad lingüística se encuentran los castellanos cuando llegan a las Islas a comienzos del siglo XV?

-La realidad que se encuentran es la de unas lenguas insulares que, en un principio, perciben como radicalmente distintas a las suyas pero, al mismo tiempo, diferentes entre las Islas. En un principio, no identifican de qué se trata, pero posteriormente hay cronistas que intentan vincularlas con lenguas conocidas. Por ejemplo, hablan de que era africano, refiriéndose a lo que se hablaba en el norte de África, que muchas veces se confundía entre el bereber y el árabe. Torriani alude a un arábigo corrompido; otros autores hablan de africano, ya específicamente al bereber.

-Luego, se supo que era el amazigh, pero ¿hubo un amazigh insular o se hablaba el mismo dialecto en todas las Islas?

-Los primeros cronistas veían lenguas diferentes. Las informaciones e impresiones que tenían les planteaban que era una serie de lenguas que, si bien tenían diferencias insulares, se trataba de la misma. Hoy la conocemos por los testimonios y restos lingüísticos que nos han llegado. La toponimia, antroponimia y otras palabras son las que nos han permitido, a través de la investigación lingüística, llegar a la conclusión de que se trata de variedades de una misma lengua: el amazigh.

-En el libro habla de indígenas convertidos en traductores al servicio de los conquistadores...

-Una investigación reciente ha sacado a la luz una serie de traductores de los que tenemos noticia documental. Probablemente, existieron más que no quedaron documentados. Algunos de ellos fueron bastante famosos como Pedro de la Lengua, un traductor indígena que participó, incluso, en campañas en el norte de África. Tenemos el caso de Fernando Guanarteme, que hizo de traductor en la conquista de Tenerife. Esto nos está revelando que, si bien había diferencias insulares, había un tronco común que les permitía entenderse entre una isla y otra.

“En Fuerteventura se conserva mucha toponimia y palabras aborígenes”

-¿Y cómo aprenden estos traductores el castellano?

-Eran gente que ya habían sido esclavizados anteriormente y luego se traían para hacer de traductores. La captura de esclavos canarios se remonta a mucho antes de la conquista. Luego, se les llegó a buscar en los mercados peninsulares para traerlos de traductores o para ayudar en la evangelización. Hay que recordar que jugaron un papel fundamental a la hora de evangelizar a los indígenas. Primero fue la evangelización y luego la castellanización lingüística.

-¿Qué motivos produjeron la extinción de la lengua aborigen?

-Habría que hablar de una primera etapa donde se producen los factores que tienen que ver con la bajada de la densidad demográfica: las muertes por la conquista militar. Luego, hay otras cuestiones que operan en la vida cotidiana de la nueva sociedad como el factor práctico. Cuando excluyes una lengua de sus ámbitos de realización social y lo reduces al doméstico estás dificultando que esa lengua pueda sobrevivir a lo largo del tiempo. Desconocer el castellano les podía provocar, por ejemplo, problemas judiciales. Los colonizadores europeos se aprovechaban de eso. Hay casos en los que los indígenas tuvieron que aprender la lengua para poder defenderse en los tribunales. Todo esto dificultaba que la lengua se transmitiera.

-¿Y qué otros factores?

-También el factor ideológico, de prestigio y el estigma. La lengua indígena sufría un grave estigma. Era asociada a una cultura que no era cristiana, considerada bárbara. Eso podía ser un factor, incluso de vergüenza. También está el prestigio que tenía la lengua castellana en aquel momento. Todos estos factores fueron confluyendo en el tiempo para que las siguientes generaciones decidieran no transmitir la lengua a sus descendientes.

-¿Cómo fue ese proceso de sustitución de la lengua aborigen al castellano?

-Fue un proceso relativamente rápido, pero no tanto como la población general cree. Fue complejo y se extendió diversas generaciones. He intentado calcular ese proceso y, aunque hubo excepciones, duró tres o cuatro generaciones. Alrededor de un siglo tras la conquista. Se puede decir que este proceso de sustitución duró dos siglos. La conquista de Canarias se extendió durante el siglo XV. Calculamos que la lengua se continuó hablando hasta la primera mitad del XVII. No sabemos exactamente cuándo desapareció. Los cálculos de las fuentes documentales y los cálculos generacionales nos llevan hasta la primera mitad del XVII, sobre todo en las últimas islas en ser conquistadas Tenerife, La Palma, La Gomera y quizá Gran Canaria.

“Las últimas hablantes del amazigh en las islas fueron mujeres”

-¿Y cómo fue el proceso en el caso de Fuerteventura?

-Creemos que fue antes porque, junto a Lanzarote, fueron las primeras islas conquistadas. Probablemente, la lengua duró algunas generaciones, pero tenemos poca información sobre el tema. Hay que tener en cuenta que en estas islas se perdió muchísima información documental a causa de los ataques piráticos. Sin lugar a dudas, existió un periodo de bilingüismo castellano-amazigh en Fuerteventura, al igual que en el resto. La prueba es que en el dialecto de Fuerteventura se conservan muchas palabras y toponimia, lo que nos indica que la lengua se siguió hablando durante un tiempo. 

 -¿Cómo fue ese proceso de bilingüismo entre la lengua castellana y el amazigh?

-Fue un proceso natural. Las dos lenguas coexistieron. Primero se aprendió la castellana, que era necesaria, y siguieron conservando la suya para su vida doméstica y cotidiana. Una primera generación aprendió el castellano como segunda lengua. Probablemente, llegó un momento en el que sus descendientes pudieron dominar las dos por igual. Luego, los nietos y bisnietos tuvieron un mayor dominio de la lengua que más se habla, el castellano, mientras que su lengua originaria la hablarían con mucho menor nivel competencial. Por último, la entenderían, pero malamente la llegaban a hablar.

-En el libro, habla de genocidio lingüístico. ¿Qué causas se produjeron para derivar en ese genocidio?

-Fue una confluencia de causas. No conocemos que haya existido una prohibición explícita de la lengua. Sin embargo, sí la conocemos sobre la lengua morisca en el caso de Fuerteventura y Lanzarote. Sí podemos identificar en las fuentes históricas las típicas causas de cuando una lengua se pierde: pérdida de prestigio, la estigmatización de la lengua original, el prestigio que tenía el castellano, la utilidad que tenía a nivel institucional y económico, incluso, la vinculación con la religión. Todo eso hizo que con el tiempo la lengua original no tuviera una utilidad. Al carecer de ella e, incluso, poder causar problemas a los descendientes se decide no transmitirla.

-¿Cuántas generaciones pasaron para la desaparición de la lengua amazigh?

-Calculamos que entre tres y cuatro generaciones.

-¿Cuál fue el último bastión donde se  habló el amazigh?

-Todo apunta a que fue en el sur de Tenerife, sobre todo, lo que es la comarca del Valle de Güimar y también la zona de Fasnia. Lo sabemos gracias a la densidad de la toponimia y también a que, tras la conquista, la población indígena en esa zona era mayoritaria. La mayor parte de los testimonios que tenemos es de esa zona. En Gran Canaria, probablemente fue en el noroeste y centro de la Isla y en otras como Fuerteventura en la zona central que también era la que estaba poblada.

-¿Y quiénes fueron los últimos hablantes?

-Intenté hacer un perfil de cómo podían haber sido los últimos hablantes. Probablemente, las últimas fueron mujeres. Trabajaban en el ámbito doméstico. Eso las alejaba del mayor contacto público que sí tenían los hombres. Estos desempeñaban su trabajo fuera, mientras que ellas estaban reducidas al ámbito familiar y doméstico. Por eso, el último bastión de la lengua fue el ámbito doméstico. Y dentro de los oficios fue la ganadería la que más léxico ha conservado de la lengua amazigh. Tras la conquista, la ganadería fue un monopolio de la población indígena.

-¿Cuál es el sustrato que queda de la lengua amazigh en Canarias?

-Somos el único dialecto de la lengua española que tiene un sustrato amazigh importante. Lo podemos encontrar, sobre todo, en la toponimia, que es el mayor reservorio que tenemos. Hay cientos de topónimos por todo el Archipiélago. Es un marcador identitario. Podemos decir que la toponimia en Canarias es bilingüe o trilingüe porque también hay topónimos portugueses. También tenemos la antroponimia y un léxico relacionado con la flora, los animales u oficios como la ganadería, agricultura y gastronomía, además de una serie de frases y pequeñas composiciones literarias en la documentación.

-La lengua aborigen acabó estigmatizada, pero ¿ocurrió lo mismo con el francés, que se habló en el siglo XV, y el portugués?

-Solo quedó el castellano como lengua única. El grado de prestigio no era el mismo. Las lenguas cristianas como el francés y portugués, que estuvieron muy presentes en Canarias, tuvieron un mayor prestigio. De hecho, el portugués se utilizó en la documentación durante el siglo XVI en algunos municipios de Canarias. No tenía el grado de estigmatización que sí tenía la lengua indígena porque se asociaba a una cultura que no era cristiana, sino bárbara. Además, la indígena se vinculaba a una cultura que no tenía letras. En aquel momento, el imaginario sobre las lenguas se relacionaba con la civilización y en aquella época la civilización era la escritura. La indígena tenía una escritura, pero no literaria sino simbólica y asociada a una cultura que se consideraba bárbara, de religión animista, pagana y no cristiana.

“Pasaron entre tres y cuatro generaciones para la desaparición de la lengua”

-¿Fuerteventura y Lanzarote conservan algunos elementos lingüísticos únicos?

-Sin lugar a dudas. Fuerteventura y Lanzarote, a pesar de ser las primeras islas conquistadas, conservaron muchísima toponimia y un léxico importante. Las dos fueron muy ganaderas, que como dije antes era un oficio predilecto entre los indígenas. Todo eso propició que se conservaran muchísimas palabras. En Fuerteventura, muchos pueblos conservan el nombre y también se conserva bastante microtoponimia y palabras muy únicas como ‘tofio’, que es una cazuela de barro muy característica de las dos islas orientales, o ‘teberite’: la marca que se hace al ganado en la oreja. Son palabras muy identificativas con la cultura majorera.

-El hebreo desapareció del habla viva hasta mitad del siglo pasado cuando lo resucitaron los ortodoxos judíos. ¿Podría ocurrir algo similar con la lengua aborigen?

-Desde el siglo XX, hubo autores en Canarias que plantearon esa posibilidad, pero hay grandes dificultades porque conocemos muy poco de esta lengua. Es muy difícil, con lo que tenemos, hacer ese tipo de reconstrucciones a no ser que en el futuro aparezcan nuevos materiales. Los estudios de lingüística comparada están aún en una fase inicial. En mi opinión, creo que puede ser posible, pero no es fácil. Ha habido algunos éxitos como la recuperación de la antroponimia. Ha sido el mayor logro que se ha hecho con esta lengua. Desde finales del siglo XX, se ha conseguido reutilizar esos nombres y que miles de niños canarios hayan tomado nombres indígenas. Es un primer paso.

-¿Las universidades canarias han prestado la suficiente atención a esta lengua?

-Desgraciadamente no. Han sido investigadores individuales los que se han dedicado, por amor a este tema, a investigar esta cuestión. Ahora se están dando algunos pasos, muy tímidos, para introducir esta cuestión en el mundo académico, pero aún hay mucho que andar. Sin el apoyo institucional y académico, es imposible que estos estudios se desarrollen en el futuro.

-¿Qué papel jugaría el estudio, investigación y reconstrucción del amazigh para la identidad canaria moderna?

-Creo que ha jugado un gran papel, sobre todo a lo largo del siglo XX, y lo sigue jugando. Esta lengua, hoy día, es un elemento de identidad fundamental de la canariedad que nos ha permitido poner nombres a equipos de lucha canaria, asociaciones, empresas, medios de comunicación y a todo tipo de organismos. La lengua juega un papel identitario muy destacado y creo que lo seguirá jugando en el futuro porque el pueblo canario la percibe como un elemento de identidad. El desarrollo de la investigación y de su divulgación también permitiría tenerlo como elemento de relaciones interculturales a nivel internacional. Se podría fortalecer nuestro vínculo con África, que también comparte ese patrimonio de base común con nosotros.

-¿A qué amenazas están expuestos esos reductos de la lengua aborigen que quedan en el español de Canarias?

-La microtoponimia es la que está más amenazada. Las zonas rurales se han ido despoblando. La gente conoce cada vez menos el medio natural por la terciarización de la economía. Gracias a las técnicas cartográficas y a los geógrafos se ha conseguido recopilar gran parte de la microtoponimia para conservarla en los mapas. También el léxico de la flora o las vinculadas a la ganadería. Al perderse el oficio, pueden desaparecer. Por ejemplo, ya casi nadie conoce la palabra ‘tajorase’, macho cabrío joven, u otras palabras como ‘tenique’.

Comentarios

Tenique es un cacho piedra de las que se encuentran por ahí y se apañan para lo que sea

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