Fuerteventura rinde homenaje a Vicente Hernández y Tomás Acosta por sus 50 años en el Comisionado de Costa del Mancomún de Betancuria y Antigua

La apañada, una herencia cultural arraigada a la tierra
Fuerteventura rinde homenaje a Vicente Hernández y Tomás Acosta por sus 50 años en el Comisionado de Costa del Mancomún de Betancuria y Antigua
El ganadero Vicente Hernández Santana, que preside el Comisionado del Mancomún de la parroquia de Betancuria desde el 2 de septiembre de 1975, el más veterano en este cargo en Fuerteventura, recibió un merecido homenaje este año en la Feria Agrícola, Ganadera y Pesquera de Fuerteventura (FEAGA). Se crio entre cabras y, siendo niño, descubrió que era el oficio más bonito del mundo y al que quería dedicar todo su tiempo. Vicente tiene 80 años y fue el séptimo de nueve hermanos. Sus padres fueron medianeros y se afincaron cerca de Buen Paso y de Ajuy.
“De niño vivía en Antigua y acudí con 11 años a mi primera apañada en Monteagudo, en Antigua, me impactó y me marcó para siempre. Me gustaba, quería aprender todo y siempre me rodeaba de mayores, tenía curiosidad por conocer el nombre de todas las montañas, y por eso creo que debemos llevar a los niños y niñas a las apañadas para que aprendan correctamente las técnicas y que no se pierdan nuestras tradiciones ganaderas, pegadas a la tierra y a las personas”, insiste Vicente.
De toda su familia ha sido el más apasionado y vinculado por completo a la ganadería. Se casó, tuvo también nueve hijos y varios han heredado esta misma ilusión. “Por suerte, en mi familia hay relevo generacional porque tengo hijos y nietos a los que les gusta mucho la cría de la cabra majorera y los animales, además de que quieren dedicarse profesionalmente a esto”, destaca.
Desde su juventud, y con una excelente forma física, siempre estaba recorriendo las montañas de Fuerteventura, reconocía las cabañas de ganado suelto y acudía a todas las apañadas que se organizaban en la Isla. “Por eso me nombraron hace 51 años comisionado de Costa del Mancomún de Betancuria, al que yo pertenecía”, señala. “Es un cargo como el de alcalde, porque hay que gestionar todo bien y, para mí, fue todo un orgullo porque es casi un reconocimiento por un buen trabajo”, afirma. Además, añade que su función consiste en ser justo y honesto con la ganadería y el territorio.
“Nuestra primera función es nombrar las apañadas y que se desarrollen como me enseñaron los mayores y mis antepasados, pero no puedo como antes, así que en breve dejaré el cargo y propondré a otro ganadero que lleve este oficio en el corazón, para que luche por nuestras tradiciones y su futuro”, anuncia Hernández. Por eso, propone que las familias y las autoridades lleven a las nuevas generaciones, niñas y niños, a visitar las ganaderías, y a participar en las apañadas para que aprendan todo lo posible. “Hay que darles un baifo para que aprendan a criarlo y se emocionen con esta labor como me pasó a mí o a otros ganaderos en su juventud”, relata.
Para Vicente, las apañadas son historia viva de Fuerteventura al reunir el ganado de costa en la gambuesa, marcar los baifos y ordeñar las cabras. “Es un trabajo que requiere mucha técnica, experiencia y conocimiento. Muchos jóvenes asisten pero no saben qué hacer. Tienen que dejarse guiar y aprender de los mayores, que saben distribuir a las personas en diferentes puntos para reunir el mayor número de cabezas en la gambuesa. Sin duda, es el acto más bonito, el trabajo más colaborativo, más tradicional y emblemático de la Isla”, afirma Vicente.
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Fiesta en la gambuesa
El último sábado de abril se celebró una apañada en Jarugo, donde se reunieron muchas familias. Toda una fiesta en la gambuesa, donde se reconecta con las raíces y el trabajo del sector primario. Durante la jornada, se rindió un bonito reconocimiento a José Luis Cabrera Cabrera y a su mujer, Isabel Calero, por su destacada implicación en la ganadería y ser verdaderos guardianes de tradiciones y costumbres majoreras.
“Las apañadas son el símbolo del trabajo en el campo, son un legado ancestral”
También se felicitó a los más pequeños por su entusiasmo para mantener vivas las apañadas, garantizando así el relevo generacional y la continuidad de este patrimonio cultural. En esta jornada se apañaron en torno a mil cabras, reflejo del esfuerzo colectivo y de la importancia de esta práctica ancestral. “Queremos expresar nuestro agradecimiento a Antonio Cabrera, comisionado de Costa de Puerto del Rosario, por su implicación y por la organización de este encuentro”, expresaron los ganaderos asistentes.
Próximamente se apañará en el Llano del Sombrero; también son muy conocidas las apañadas de Monteagudo o la de Cofete por San Juan. “Las apañadas son el símbolo del trabajo en el campo y en la tierra, forman parte de un legado ancestral. No podemos perder nuestra cultura, nuestra identidad y la tradición del ganado de costa, ya que es una riqueza, es el gran valor que nos han dejado nuestros antepasados, y son la clave de la calidad de la leche de cabra, sus quesos y una raza caprina sana, fuerte y muy buena genéticamente”, indica Hernández. “De momento parece que se ve futuro y que las apañadas se van a conservar en este siglo”, vaticina.
18 marcas registradas
Fuerteventura cuenta con 18 marcas de ganado registradas en cada parroquia, y cada marca se define por sus tres golpes. La Isla cuenta con dos comisionados del Mancomún en Antigua, uno en Betancuria, otro en Tuineje, Pájara, Puerto del Rosario y La Oliva. “Los comisionados se crearon por parroquias, son muy antiguos, según contaban mis antepasados, y era una forma de identificar todo nuestro territorio, porque conocíamos los nombres de nuestras montañas y la Isla como la palma de la mano, a pesar de su gran extensión”, rememora Vicente, que recibió también el año pasado un reconocimiento por parte del Ayuntamiento de Betancuria.
Hernández: “A los niños hay que darles un baifo para que aprendan a criarlo”
“Estoy muy agradecido por el apoyo y las felicitaciones de tantas personas. Tengo que decir que no soy amigo de viajar, pero he recorrido todas las Islas y nunca he pagado ni un alojamiento ni comida porque siempre me han invitado ganaderos y he tenido la dicha de compartir buenos ratos, experiencias y conocimientos”, resalta. Incluso ha sido invitado al País Vasco para conocer tradiciones ganaderas de otros pueblos.
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Tomás Acosta, del Mancomún de Antigua.
Tomás Acosta Cabrera
Por otro lado, en FEAGA también recibió un homenaje Tomás Acosta Cabrera, por llevar 50 años en el comisionado de Costa del Mancomún de Antigua. Ha dedicado su vida entera a la cría de ganado. Un hombre que no era de fiestas ni de acudir a eventos, sino de permanecer en su casa, fiel a sus costumbres, como atender a su ganado y rodearse de su familia. Su hijo recuerda que tuvo el honor de acudir a la apañada hace 50 años, cuando recibió este cargo con mucha emoción, y durante todo este tiempo lo ha desempeñado con orgullo, honestidad y mucho rigor: “En las primeras apañadas se salía del pilón, mi padre sabía distribuir a la gente y estaba pendiente siempre de todo porque el ganado era toda su vida”. Un oficio que quería y que le gusta todavía, aunque las fuerzas flaqueen.
Las apañadas han pasado por momentos críticos hace unos años, pero en la actualidad se han recuperado: acuden los jóvenes que practican el salto del pastor, otros con el silbo, y hay un entusiasmo por la recuperación de las tradiciones.
El objetivo de todos los comisionados de Costa es que exista relevo generacional para conservar las apañadas, que atesoran un alto valor etnográfico y cultural en el archipiélago canario.
















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