Cien años de rodajes de cine en Fuerteventura y Lanzarote
En agosto de 1925 se rodó la primera película de la que hay constancia, iniciando una trayectoria variopinta que ha aumentado mucho en las últimas décadas
En agosto de 1925, el camarógrafo estadounidense Benjamin Miggins y su equipo se desplazaron a Canarias con el objetivo de realizar una película para la afamada productora 20th Century Fox. El filme se tituló Canary Islands y se sabe que se estrenó en 1926, pero no se ha logrado encontrar ninguna copia. Sin embargo, hace pocos años, el investigador Agustín Miranda Armas y la Filmoteca Canaria localizaron en la Universidad de Carolina del Sur treinta minutos de descartes de dicha película, con imágenes de Tenerife, Gran Canaria, La Palma, Lanzarote y Fuerteventura, aunque de esta última isla apenas hay unos pocos planos.
Este registro cinematográfico, que se puede ver en varios repositorios digitales como memoriadelanzarote.com o la web de la Filmoteca Canaria, es la más antigua de la que hay constancia hasta el momento para estas islas. No obstante, no es descartable que puedan aparecer películas o fragmentos anteriores, no tanto por las condiciones de ambas (Fuerteventura y Lanzarote, muy pobres y aisladas en ese momento), como por el hecho de que algún cineasta foráneo pudiera haber pasado por estas islas a rodar algo. De hecho, la hazaña de Miggins y compañía vino motivada porque la Fox había enviado a su equipo a varios países del Mediterráneo, de manera que aprovecharon el paso por las islas del barco de vuelta hacia América, para filmar en Canarias también.
Hoy en día, es decir, un siglo después, ambas islas tienen oficinas de Film Commission especializadas en atraer rodajes a Lanzarote y Fuerteventura, al tiempo que el sector audiovisual lleva años siendo de los más dinámicos. Actualmente, desde Canarias se mira al cine como un mundo doblemente interesante: atrae economía y, al mismo tiempo, puede ayudar a mejorar la promoción exterior de una región que vive del turismo.
Para comprobar cómo ha sido ese recorrido de cien años y decenas de producciones, vamos a detenernos en algunos títulos llamativos por distintas razones. No es un recorrido exhaustivo ni temático, porque nos llevaría demasiado espacio y ya existen catálogos al respecto, sino un vistazo cronológico por distintos casos curiosos, para ilustrar lo variopinto de este legado en celuloide. Eso sí, será solo de películas que hayan sido rodadas tanto en Fuerteventura como en Lanzarote, no de filmes en los que solo apareciera una ínsula.
Volviendo al sentido cronológico de esta revisión, en las décadas de la posguerra, a mediados del siglo XX, la situación de extrema precariedad de estas islas y de España no favoreció el desarrollo del séptimo arte. No obstante, la dictadura dejó un testimonio cinematográfico muy propio con el NO-DO, (acrónimo de Noticiarios y Documentales), nombre con el que era popularmente conocido el Noticiario Cinematográfico Español, una versión patria y propagandística de los noticiarios informativos que tuvieron su auge en parte del siglo XX.
Con exclusividad gubernamental en medio del rígido sistema de censura franquista, los nodos se proyectaban obligatoriamente en todas las salas de cine cada semana. Aunque de forma esporádica, esta agencia oficial le dedicó algo de atención a Lanzarote y Fuerteventura: entre documentales y noticiarios hay más de treinta piezas sobre ambas islas, especialmente a partir de los años sesenta.
Lo que hay de estas primeras décadas tras la Guerra Civil son sobre todo pequeñas noticias de visitas de autoridades nacionales, destacando el No-do dedicado al paso de Franco por ambas islas el 28 de octubre de 1950.
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Imagen publicitaria del wéstern ‘Por la senda más dura’ (1974) con el rostro de Lee Van Cleef.
También en estos primeros decenios jugaron un papel interesante los primeros cineastas aficionados, que comenzaron a usar 8 mm. para escenas de la vida cotidiana de estas islas. Por ejemplo, el holandés Jan Blaauboer (1903-1982) filmó valiosos planos de las costumbres y paisajes de Lanzarote y Fuerteventura desde los años 50. Su colección de películas y fotografías, el Fondo Blaauboer-Rodríguez Castillo, se conserva en el Archivo Insular del Cabildo de La Palma.
También desde los años cuarenta y cincuenta aparecen pequeños documentales de autores muy diversos. Por ejemplo, en 1952 los franceses Jean Foucher-Creteau y Raymond Guerin rodaron una pequeña producción basada sobre todo en escenas de pesca submarina en Lanzarote, Fuerteventura, Isla de Lobos, Alegranza... Merece la pena destacar también la labor del cineasta y fotógrafo lanzaroteño David J. Nieves (c. 1920-c. 1980), un autor muy valioso pero poco reconocido. Su obra se centró en Canarias y en los documentales (llegó a ser representante, realizador y distribuidor de NO-DO en Canarias), pero también fue impulsor de productoras de cine, promotor de concursos de cine aficionado y expuso sus fotografías en destacadas galerías de arte de Gran Canaria. Tiene varias películas de Fuerteventura como Vacaciones en Fuerteventura, patrocinada por el Cabildo de Fuerteventura y Jandía, encargada por Gustav Winter.
El cine documental no está tan analizado como el de ficción, de la misma manera que tampoco están tan divulgados los cortometrajes como los largometrajes. Todavía quedan muchas cosas por estudiar en el cine rodado en Fuerteventura y Lanzarote.
Distintos géneros
En los años sesenta, al mismo tiempo que el cine aficionado empezó a crecer mucho con la llegada del Súper 8, las productoras nacionales e internacionales (Reino Unido, Italia, Estados Unidos, Alemania, Francia, etc.) pusieron su ojo en las islas más orientales de Canarias. El primer gran filme rodado en ambas islas fue Cuando los dinosaurios dominaban la Tierra (1968), inaugurando el filón de cine fantástico, que, sin duda, ha sido el principal género de estas islas: los paisajes costeros, desérticos y volcánicos de Fuerteventura y Lanzarote han servido para ilustrar múltiples cintas de aventuras, ciencia ficción, recreaciones históricas o cine postapocalíptico. Desde clásicos para expertos de la materia como la alemana Operación Ganímedes (1977), a un blockbuster como Eternals o Los Eternos (2019), con estrellas de Hollywood como Angelina Jolie o Salma Hayek.
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Imagen del documental de David J. Nieves ‘Vacaciones en Fuerteventura’, encargado por el Cabildo de esta isla en los años sesenta.
La cercanía de ambas islas las hace más atractivas como destino de rodajes
Reconociendo el genuino gusto del cine fantástico por nuestro territorio, en las Canarias más orientales también se han dado otros muchos géneros, por ejemplo el wéstern. En 1974 se rodó en varias islas de Canarias Por la senda más dura, una obra con Lee Van Cleef, villano y tipo duro por excelencia, con títulos tan míticos como El bueno, el feo y el malo o La muerte tenía un precio.
El último catálogo de Filmoteca Canaria que fue publicado este año y que recoge los rodajes realizados entre 1971 y 1990 señala que además de Gran Canaria, Tenerife y Lanzarote, también se rodó en Fuerteventura, pero investigadores como Saúl Rojas no creen que realmente se llegara a rodar en la Maxorata y el visionado parece indicar lo mismo. Hay varios casos de este tipo. Con la película de María Miró Los baúles del retorno (1995) la duda es si llegó a filmarse algo en Lanzarote, porque la parte de Fuerteventura está muy clara. En ocasiones, los documentos oficiales o la prensa de la época señalan rodajes de escenas que muy probablemente se produjeron, pero que luego fueron eliminados del montaje final.
Por otro lado, no siempre han venido grandes nombres a rodar a las islas, ni el resultado ha sido especialmente memorable. Un ejemplo de cinta muy poco digna de recordar fue Adán y Eva. La primera historia de amor (1982), aunque su título para la distribución en Estados Unidos fue Adán y Eva contra los caníbales, ya que este experimento audiovisual mezclaba la conocida narración bíblica, con pinceladas de cine erótico y grandes dosis de estrambóticas aventuras prehistóricas. El resultado es único: tras cometer el error de pecar con la fruta prohibida, los protagonistas deben superar, casi siempre desnudos, volcanes, dinosaurios y diferentes tribus caníbales.
Producciones variadas
Con el crecimiento del sector audiovisual, las tipologías han ido ampliándose. Por ejemplo, a finales de los setenta, el alemán Rainer Erler dirigió Die Quelle en Lanzarote y Fuerteventura, y Mein Freund der Scheich parcialmente en la isla majorera. Ambas películas estaban destinadas a la televisión pública del Estado de Baviera (BR Fernsehen), donde, por cierto, tuvieron una excelente acogida.
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Instantánea tomada a Eugenio Tacoronte conversando con un agente de la Guardia Civil en un descanso del rodaje de ‘Operación Ganímedes’ (1976) en la zona de Timanfaya. Fotografía cedida por Eugenio Tacoronte y Memoria Digital de Lanzarote.
El cine fantástico es el género que más se ha rodado en Lanzarote y Fuerteventura
En los últimos años, con el crecimiento de las súper plataformas digitales como Netflix, también nuestras islas han acogido rodajes de series muy conocidas como Doctor Who (BBC) y Foundation (Apple TV). Ya no hay tanta diferencia entre la pantalla grande y la chica, especialmente para grandes producciones como estas.
Canarias ha desarrollado golosos incentivos fiscales para hacer más atractiva la opción de filmar en las islas. Ahora es normal que cada poco tiempo lleguen noticias de productoras nacionales o internacionales que vienen a rodar.
Tantos rodajes han dado para muchas curiosidades. Por ejemplo, la película española Invasor, del director Daniel Calparsoro y cuya historia transcurre en la guerra de Irak, rodó varias escenas en las zonas áridas de Fuerteventura, ideales para ambientar los desiertos de este país de Oriente Medio. Pero, al mismo tiempo, la cinta tiene escenas en varias zonas deprimidas de Arrecife que ilustran los barrios bombardeados del país de Sadam Husein. Que las calles de la capital de Lanzarote sirvieran para rodar tomas bélicas puede ser un poco duro de aceptar para el público local, pero comprensible dado el caos urbanístico de algunas zonas. Ahora bien, en estos casos es difícil justificar las rebajas fiscales a las películas con la idea de que mejora la imagen exterior de la Isla: “Venga a Lanzarote y pasee por Arrecife para sentirse como si estuviera en Bagdad durante la guerra”.
Termina el recorrido con otro punto llamativo: Mararía (1997), probablemente la película más lanzaroteña de la historia. Lo curioso para este caso es que aunque no se rodó en Fuerteventura, sí tiene muchos planos donde se ve la costa de la Maxorata desde Papagayo y el sur de Lanzarote. Esta anécdota sirve para recordar que geológicamente Fuerteventura, Lanzarote, La Graciosa y demás islotes son una sola ínsula. Para los especialistas en Ciencias de la Tierra, no estamos ante islas diferentes sino que es el mismo territorio, aunque dependiendo del nivel del mar de cada época puede estar total o parcialmente conectado.
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Retrato de Paco Romero durante el rodaje de ‘Mein Freund, der Scheich’ (Mi amigo, el jeque) en las dunas de Corralejo. Romero, natural de Gran Canaria, fue un actor y ayudante de producción habitual en los largometrajes filmados en el Archipiélago durante la década de los setenta. Fotografía cedida por el hijo de Paco Romero y Memoria Digital de Lanzarote.
Hasta no hace muchos miles de años, con la última glaciación, se podía pasar La Bocaina a pie. Hoy en día hay que hacerlo en barco, pero una de las grandes ventajas de filmar en Fuerteventura es que Lanzarote y el Archipiélago Chinijo están al lado, y viceversa. La cercanía de estas islas las hace más atractivas como destino de rodajes. En poco tiempo y espacio se pueden combinar territorios volcánicos con zonas de desiertos; grandes playas con áreas de acantilados e islotes; escenarios urbanos de ciudades con pequeños pueblos cargados de historia. El paisaje, como con el turismo, sigue siendo el gran imán para el cine.















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