Su archivo contiene cerca de 800 imágenes de Fuerteventura de mediados del siglo XX, la mayoría de ellas de ermitas y elementos etnográficos

Tarquis, el fotógrafo que documentó el patrimonio de la Isla en blanco y negro
Su archivo contiene cerca de 800 imágenes de Fuerteventura de mediados del siglo XX, la mayoría de ellas de ermitas y elementos etnográficos
Miguel Tarquis fotografió la Fuerteventura de finales de los años 50 cuando aún las imágenes eran en blanco y negro y el turismo no había irrumpido en el territorio. Con su cámara documentó ermitas, tallas religiosas, retablos, molinos y molinas, aperos de labranza, paisajes y a unos majoreros que, por unos segundos, pararon su quehacer diario para mirar al objetivo. Su archivo, con más de 10.000 fotografías de toda Canarias, cuenta con cerca de 800 de Fuerteventura.
Detrás de gran parte de las fotografías de mediados del siglo pasado a monumentos y objetos artísticos del Archipiélago canario está Miguel Tarquis, un tinerfeño nacido un 3 de septiembre de 1923 en Santa Cruz de Tenerife. Un rastreo por su árbol genealógico nos descubre su parentesco con personajes importantes de la cultura de principios del XX en Canarias. Era hijo del escultor y director del Museo de Bellas Artes de Santa Cruz de Tenerife, Eduardo Tarquis Rodríguez, y sobrino del pintor, escritor y también director del museo Pedro Tarquis Rodríguez.
Estudió Derecho y Filosofía y Letras, aunque se decantó por la Historia del Arte. Desde 1954 fue profesor de esta materia en la Escuela de Artes y Oficios y de la Escuela Superior de Bellas Artes de Santa Cruz de Tenerife. Fue director del Museo Municipal de Bellas Artes y tuvo a su cargo el Laboratorio de Arte de la Universidad de La Laguna. Además, fue fundador del grupo Nuestro Arte, impulsores del arte de vanguardia de los años sesenta.
En 1959, Miguel Tarquis visitó las islas orientales acompañado del historiador Elías Serra Ráfols. El motivo era conocer el yacimiento del Rubicón, en Lanzarote, y localizar los restos de los castillos betancurianos, los primeros edificios de la conquista normanda, en Fuerteventura. Tarquis aprovechó el viaje para tomar decenas, tal vez cientos, de fotografías de la Isla que depositó en su archivo personal.
En 1968, falleció. Cuatro años después de su muerte, sus herederos donaron su biblioteca y el archivo personal al departamento de Arte de la Universidad de La Laguna. La biblioteca fue incorporada al Fondo de Canarias y el archivo personal fue a parar a esa área. En junio de 1998, una parte fue depositado en la Biblioteca General y de Humanidades. En el departamento de Arte quedaron 43 cajas de fotografías que en 2012 fueron encomendadas para su custodia a la Biblioteca. En 28 de febrero de 2022 se entregaron 113 fotos más.
La responsable de la hemeroteca canaria de la Biblioteca General y de Humanidades, Verónica Salcedo, fue una de las encargadas del traslado del archivo desde el departamento de Arte a la Biblioteca de Guajara. Destaca la importancia que tuvo todo este material para el profesorado de Historia del Arte hasta convertirse en un referente para los interesados en estudiar esta materia en unos tiempos en los que aún escaseaba la bibliografía sobre arte en Canarias. “Los estudiosos se dedicaron a utilizar el archivo para sus propias investigaciones”, cuenta, y también como material para ilustrar las clases y las publicaciones que llevaban a los congresos.
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Joven con un burro en el pueblo de Antigua.
El archivo está depositado en la Biblioteca de Humanidades de Guajara
El archivo fue creciendo con la incorporación de nuevo material que el profesorado iba depositando. “Era un archivo vivo donde la gente podía usarlo e ir incrementándolo”, explica Salcedo. Su creación coincide con la fecha en la que empieza a despertar el interés por investigar dentro de Canarias.
El archivo Miguel Tarquis está compuesto por unas 10.000 fotografías de las siete islas. Muchas son de su autoría y otras de profesores e investigadores de la época como Elías Serra Ráfols, Jesús Hernández Perera, Domingo Martínez de la Peña, Alfonso Trujillo, y fotógrafos como Adalberto Benítez, Díaz, Agustín Guerra o Zenón, así como las personas que realizaron el proyecto Atlas Lingüístico y Etnográfico de las Islas Canarias (Aleican) y otras muchas son de autoría anónima.
Recopilador de imágenes
Las fotos han sido organizadas y descritas por personal de la Biblioteca con la colaboración de alumnado a lo largo de varios años. Joaquín Carreras es técnico de la Biblioteca de Humanidades de Guajara y una de las personas que trabajó en la elaboración de las fichas del catálogo. Destaca el papel de Tarquis, no solo como fotógrafo, sino también como recopilador de fotografías de proyectos como el Laboratorio de Arte y el Aleican.
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Corralejo.
El fondo fotográfico resulta de gran interés para historiadores y etnógrafos
“Hay una parte del material que es de arte, que es la que más se conoce y consultan los investigadores, pero luego hay otra parte etnográfica que no se conoce, pero que resulta de gran interés para el estudio etnográfico de las Islas”, sostiene.
En la sección de Fuerteventura aparecen retratadas la práctica totalidad de las ermitas de la Isla, el convento de Betancuria, las pinturas murales de la ermita de La Ampuyenta, el púlpito y retablos de Santa María de Betancuria, y hasta las imágenes religiosas que debieron adornar las hornacinas del convento de San Buenaventura.
En el caso de Fuerteventura, “vemos como la parte de historia del arte aparece muy bien documentada, pero también hay fotografías muy interesantes desde el punto de vista etnográfico”, apunta.
El bibliotecario abre los archivadores y empieza a pasar hojas en las que aparecen imágenes de la Casa de los Coroneles con un rebaño de cabras a la puerta; molinos y molinas; hornos de cal; piezas de la ingeniería hidráulica como norias y molinos de agua y otros elementos de la etnografía insular como destiladeras y morteros de piedra y madera.
También escenas de la vida cotidiana: un agricultor arando una gavia en Betancuria, una tira de camellos con la angarilla sobre el lomo o un joven mirando a la cámara acompañado de un burro... Y paisajes de la Fuerteventura interior y de costa con un Corralejo en blanco y negro donde unas falúas esperan en la arena poder salir a faenar, en tiempos en los que las hamacas no habían irrumpido en el paisaje, y hasta un dibujo a mano alzada de la estructura aborigen, reutilizada tras la conquista, de Rosita del Vicario.
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Ermita de Vega de Río Palmas.
Este fondo está compuesto por más de 10.000 imágenes de toda Canarias
Salcedo y Carreras coinciden en la importancia del archivo de Tarquis para los historiadores del arte, geógrafos y etnógrafos. Su consulta es un recorrido por el patrimonio artístico de Canarias entre 1950 y 1970 donde se pueden visualizar fotografías de algunas piezas artísticas que se han perdido por abandono o desastres naturales, elementos etnográficos que han caído en desuso e, incluso, algunos monumentos que han sido modificados tras sus restauraciones. También se pueden apreciar los importantes cambios producidos en el paisaje.
El archivo Tarquis forma parte del proyecto Maresía, una plataforma que da acceso a las colecciones digitalizadas del Patrimonio Bibliográfico Lacunense (manuscritos e impresos), de la Hemeroteca Canaria, compuesta por revistas y periódicos y de otras colecciones documentales como el Archivo de la Transición Democrática en Canarias, archivos personales, programas de mano de cine, etc.
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Iglesia de Betancuria.
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Campesinos durante la jornada agrícola.















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