Lolita, 101 años de memoria, tradición y vida en Antigua
María Dolores de la Asunción Curbelo Calero forma parte de una saga familiar que destaca en la Isla por su vinculación con los oficios artesanales
La vecina de Antigua, María Dolores de la Asunción Curbelo Calero, cumplió 101 años el pasado 14 de agosto y el nuevo gobierno del Ayuntamiento de Antigua le envió unos detalles tras la gran fiesta centenaria del año pasado. Celebró sus 101 años este verano rodeada de su familia, aunque las fuerzas comienzan a flaquear.
Se crio en la localidad de Antigua y es hija de Tomás Curbelo González, el afamado Tomás El Herrero, Premio Insular de Artesanía en el año 2015. Tomás y Eustasia Calero tuvieron nueve hijos, cinco varones y cuatro hembras, entre ellas, María Dolores de la Asunción, conocida como Lolita La Molinera. Sus hermanos continuaron con el oficio del padre con la fragua, y en la actualidad suman cinco generaciones dedicadas a esta labor.
Lolita se casó con Juan Padrón Medina, vecino de Antigua, y tuvo tres hijos, José Felipe, Juani Padrón y otro que falleció. Se quedó viuda en 2010 y en la actualidad tiene siete nietos, 10 bisnietos y reside en la localidad de Las Pocetas bajo el cuidado de su hijo Felipe y toda su familia, que la cuidan y miman con mucho cariño.
Lolita, en su juventud, destacó por su extraordinaria belleza y elegancia. Era una joven esbelta, inquieta y muy elegante. Su familia recuerda siempre una anécdota, destacada en su vida, como fue su entusiasmo por presentarse al certamen de belleza Miss Las Palmas, en 1950, con 25 años, cuando se alzó con el título. De este modo, Lolita hizo historia en su municipio de Antigua.
![]()
Lolita de joven.
En su juventud, destacó por su elegancia y belleza, y fue Miss Las Palmas
No solo dedicó su vida al cuidado de sus hijos y familia, sino que también fue una adelantada a su tiempo trabajando fuera de casa. Fue una luchadora y trabajadora infatigable desde la infancia, con una energía y vitalidad admirables.
Siendo muy joven se fue a trabajar fuera de la Isla, a la Cooperativa del Tomate, en Las Palmas de Gran Canaria, como temporera. Creció en el campo y adoraba los trabajos de labranza y ganadería. Siendo adulta supo ganarse la vida en la fábrica e invernaderos de tomate de Fuerteventura.
Caladora y bordadora
Lolita fue también una enamorada de los oficios tradicionales, aprendió a bordar y el calado majorero artesanal. Cuenta con piezas de gran valor, preciosas y únicas. El amor por los oficios tradicionales se cultivó en su hogar desde la infancia.
También fue una gran cocinera y alimentó a toda su familia con mucho cariño, en tiempos de escasez y pocos alimentos. Nunca faltó el gofio y el queso en la mesa. Sus hijos cuentan que fue toda una maestra quesera, otro oficio que aprendió de sus antepasados, que elaboraban, a mano, un excelente queso de cabra. Una actividad que la acompañó toda su vida, siendo, tal vez, el secreto de su longevidad.
![]()
Con su marido Juan Padrón.
Trabajó en los tomateros y fue una enamorada de los oficios tradicionales
Con 101 años tiene una cabeza lúcida y buena memoria, aunque ya las piernas comienzan a fallarle y permanece prácticamente encamada. Su familia enseña la foto de hace una década; con 90 años, mantenía intacta su belleza natural y desprendía una juventud admirable, herencia de la excelente genética majorera.
Esta vecina centenaria ha recibido estos días numerosas muestras de cariño y felicitaciones de su vecindad del municipio de Antigua y del resto de la Isla, aunque reconoce que la mayoría de sus viejas amigas y familia de juventud ya han fallecido.
















Añadir nuevo comentario