La cultura del vino en Fuerteventura se enriquece
Nuevos proyectos bodegueros refuerzan el buen momento que vive el sector vitivinícola majorero en una campaña con mayor producción y calidad de la uva
Fuerteventura, donde se implantó el primer viñedo de Canarias, la Viña de Aníbal allá por 1412, ha logrado en pocos años no solo recuperar su patrimonio vitivinícola, sino ensalzar la cultura del vino con la consolidación de proyectos bodegueros ya existentes y el resurgir de otros nuevos junto al trabajo de la Asociación de Viticultores Majuelo para recuperar la autóctona variedad majorera.
El momento que atraviesa la viticultura majorera destaca por la tendente profesionalización y progresión del sector gracias a la aparición de nuevas bodegas y proyectos centrados en el enoturismo, en una campaña con una fructífera producción y calidad de la uva que le permitirá recuperarse del varapalo sufrido la temporada anterior, en la que las bodegas vieron menguada su producción por los efectos del oídio (ceniza) y una dispar brotación.
Este año se presentaba en sociedad la nueva bodega La Hubara que se suma al buen hacer de los proyectos locales ya instaurados como Conatvs en Lajares, que el año pasado estrenaba unas renovadas y ampliadas instalaciones de la que fuera la primera bodega majorera en incorporarse a la Denominación de Origen Islas Canarias y que este año ha logrado el Premio a la Excelencia Turística.
A la zaga están Gavias El Sordo, también incorporada a la DOP Islas Canarias, y con la que arrancaba la vendimia este año a mediados de julio, o Gavias de San Miguel, ambas con premiados caldos en el cada vez más exigente mercado del vino. Sin olvidar proyectos como el de Jacob Negrín en su finca ecológica Casa Agrícola, en una clara apuesta por la diversificación de la agricultura y la exploración del enoturismo.
La calidad de la uva y producción vitícola en la Isla está permitiendo que “Fuerteventura siga en franca progresión”, destaca Leonardo Ramírez, expresidente de la asociación Majuelo y propietario de Gavias de San Miguel. “Cosechamos poco volumen de uva, por lo tanto tenemos poco vino para los numerosos premios importantes que recibimos”. Galardones que pronostican que bodegas punteras como Gavias El Sordo, Gavias de San Miguel y Conatvs continúen al alza.
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Jacob Negrín en su finca ecológica.
Vendimia
El adelanto de las temperaturas ha vuelto a provocar una temprana cosecha que comenzaba en Fuerteventura a mediados de julio, caracterizada por la buena salud de la uva. Leonardo Ramírez explica que a pesar de la saludable campaña no se han alcanzado las expectativas que muchos viticultores esperaban tras un invierno de lluvias, algo poco habitual en Fuerteventura. “La producción se ha contenido debido al estrés hídrico que venían arrastrando las parras”.
“La Isla no debe perder la oportunidad de trabajar el enoturismo”
Y si en la anterior campaña el oídio (ceniza) daba al traste con las expectativas de los viticultores, este año los daños importantes han sido ocasionados por los animales silvestres, especialmente pájaros, que en el tramo final de maduración de la uva, han atacado las parras para paliar su sed, debido al aumento de la temperatura y el atractivo de la fruta. “Este problema se viene acrecentando cada año y el Cabildo de Fuerteventura, que es el organismo en el que recae la gestión de la agricultura insular, debería prestar y facilitar medios específicos a los agricultores para mitigarlo y no limitarse solamente a ofrecer dinero en forma de subvenciones”, opina Leonardo Ramírez.
Algunos viticultores han hecho uso de mallas protectoras en los momentos de envero para evitar que la fruta fuera atacada, como es el caso de la bodega Gavias El Sordo. Su gerente, Miguel Cabrera, comenta los “estragos” causados por las perdices y otras aves, pero que gracias a este método empleado durante la mayor madurez de la uva han logrado una vendimia “muy buena”. “Hubo calidad y más cantidad que en años anteriores”, concluye. En Gavias de San Miguel también se muestran satisfechos con la cantidad y calidad de la uva sumándose así a otras bodegas de la Isla que se muestran optimistas con los resultados de la campaña.
Desde Conatvs, el enólogo Alberto González propone habilitar comederos y bebederos como método de contención de los ataques de los pájaros, experiencia que espera poner en marcha para la próxima campaña. “En lugar de ahuyentarlos, que no está dando resultado, si les damos de beber y comer durante los dos meses de maduración de la uva probablemente sea más efectivo y económico evitando la inversión y esfuerzo en mallas protectoras”.
Los resultados en la bodega de Lajares han sido muy satisfactorios, duplicando la producción que podría haberse triplicado de sumar la fruta atacada por las aves. La alta calidad de la uva, de un color intenso, en la que destaca el buen aroma y sabor es otro de los indicativos de una favorable campaña.
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Referente
En una década, Conatvs ha demostrado que el proyecto de recuperar la vitivinicultura en Fuerteventura ha sido un éxito, convirtiéndose a día de hoy en un referente del sector. Alberto González, y el propietario de la bodega, Pedro Martín, han trabajado estos años en rescatar cepas originarias y el estudio de variedades, como la autóctona majorera, catalogada como “única en el mundo”. No en vano, uno de los pilares del proyecto de la bodega se fundamenta precisamente en la recuperación del varietal de Fuerteventura para la conservación del patrimonio vitícola.
El ataque de las aves ha obligado al uso de mallas en el momento del envero
Desde 2016, cuando iniciaba la comercialización de su vino bajo la DOP Islas Canarias, hasta ahora, Conatvs ha logrado numerosos reconocimientos internacionales para sus vinos, al que se suma este año el Premio a la Excelencia Turística, y ha estrenado una nueva bodega en una apuesta clara por el enoturismo. “Fuerteventura no debe perder la oportunidad de enfocar su patrimonio vitícola a este tipo de proyectos que se puedan visitar y disfrutar. No hará falta ir a vender el vino fuera si traes al cliente a la bodega”.
Jacob Negrín, con un método de cultivo tradicional respetando el suelo y la biodiversidad, produce un vino natural en su bodega de la finca Casa Agrícola, situada entre las localidades de Casillas de Morales y Valles de Ortega en el municipio de Antigua. Se encuentra ahora finalizando la vendimia, después de recoger las variedades de uva blanca adelantándose a vendimias tempranas a principios de julio, no tanto por el estado fenológico óptimo, sino para la obtención de una uva que le permita realizar sus coupages.
Con la malvasía y marmajuelo elabora los vinos blancos. Para los tintos cuenta con hoja de moral y listán prieto, una parte la recoge más tarde, en septiembre, cuando alcanza la graduación deseada, lo que le permite enlazar un vino de alta graduación con la frescura de la vendimia temprana fruto de su saber enológico y su formación como técnico en Industrias Alimentarias y Gestión Agropecuaria. Incluso se ha atrevido este año con la elaboración de un orange.
La apuesta por varietal autóctono es otra de su salvaguarda junto al esmero por el cuidado de la viña. “La viticultura, el cuidado de la viña, tiene mucha más importancia que la elaboración”, señala Negrín. Una elaboración artesanal que le confiere una producción diferenciada y que ya se puede degustar incluso en Australia, a donde exporta 300 de las 2.000 botellas que produce.
Enoturismo
Y si no fuera suficiente, trabaja ahora en su proyecto de enoturismo con una bodega de mayores dimensiones en la que se integran dos unidades alojativas de cara a captar para su producción vitícola al turista extranjero. “El local no se afianza porque no es nuestro consumidor habitual. Se trata de una producción más valorada por el turismo exterior, el alemán, nórdico, belga, francés e incluso italiano”. También cuenta con convenios para la introducción de sus caldos en el sector gastronómico canario con proyectos avalados por la Guía Repsol y en restauración de alta cocina.
Pero la verdadera apuesta de Jacob Negrín es la diversificación de su finca, perteneciente a la asociación Ecogavia. En Casa Agrícola comparten extensión parras, olivos -de los que ya ha extraído la primera cosecha de aceite verde- y cultivos de horticultura, como la cebolla, que se encuentra ahora en recolección. Busca también la recuperación de legumbres, entre otros productos tradicionales en el campo majorero. En la finca se conservan sistemas de cultivo tradicionales e hidrológicos, como las gavias, donde la producción de vino forma parte de un concepto mucho más amplio en el que los verdaderos protagonistas son el territorio, la conservación y el paisaje.
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Miguel Cabrera trabaja en la vendimia en Gavias El Sordo. Foto: Cedida.
La Hubara
Fuerteventura cuenta desde hace unos meses con un nueva bodega de producción ecológica. La Hubara suma su aportación al sector vitivinícola majorero con un concepto basado en el enoturismo. La familia Franquis ha reconvertido la antigua casa familiar de Toto en un atractivo para los amantes de la cultura del vino. África Franquis explica que el proyecto surge de una propuesta de 2019 cuando comienza la plantación de las primeras viñas autóctonas en la finca familiar que ya cultivaban sus abuelos. La bodega se ha construido en la que fuera residencia y tienda de alimentación para la comunidad. Las parras han sido rescatadas de variedades propias de la Isla. El proyecto cuenta con una limitada producción que sólo puede adquirirse y degustar en la propia bodega. Su primera referencia en el mercado es un vino blanco ecológico elaborado con uva malvasía, adscrita a la Denominación de Origen Islas Canarias.
“Hay que seguir el ejemplo de otras zonas vitivinícolas y crear una ruta del vino”
África Franquis muestra su satisfacción por los resultados alcanzados en esta segunda vendimia que ha permitido duplicar producción, con la idea de presentar en un futuro nuevas elaboraciones de vino tinto y espumoso gracias a la aportación de variedades como baboso negro y listán negro. “Nos ha sorprendido comprobar la buena adaptación de las parras en Toto”.
El proyecto se complementa con una propuesta turística. “Nuestra intención es explotar el enoturismo de manera diferente, con una gama de experiencias distintas. Es una manera también de potenciar el sector rural, algo que hace falta en Fuerteventura. Hay que seguir el ejemplo de otras zonas vitivinícolas del Archipiélago y crear rutas del vino”, señala la responsable de la bodega. Precisamente, La Hubara forma parte del Clúster de Enoturismo de Canarias entre cuyos objetivos se encuentra el establecimiento de una ruta del vino que generalice a todas las islas.
Catas entre viñas y sensoriales junto a talleres son algunas de las propuestas destinadas a grupos reducidos de visitantes que reciben una atención más personalizada. “Queremos atraer no solo a los amantes de la cultura del vino, sino a aquellas personas que la desconocen”.
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Relevo
El sector vitivinícola de Fuerteventura estrena nuevos representantes, tras la renovación de la junta directiva de la Asociación de Viticultores Majuelo. Juan Manuel Benítez de la bodega Tindama de La Oliva ha sido designado nuevo presidente dando el relevo a Leonardo Ramírez y cogiendo un legado que ha permitido revalorizar el vino de la Isla y rescatar la variedad autóctona majorera.
















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