La Asociación para la Conservación de la Biodiversidad Canaria traslada al Cabildo la necesidad de reforzar la protección de un enclave con alta concentración de flora endémica

Científicos y conservacionistas reclaman medidas urgentes para proteger la flora de la península de Jandía
La Asociación para la Conservación de la Biodiversidad Canaria traslada al Cabildo la necesidad de reforzar la protección de un enclave con alta concentración de flora endémica
La Asociación para la Conservación de la Biodiversidad Canaria (ACBC) ha manifestado su preocupación por el estado de conservación de la península de Jandía, en Fuerteventura, y ha trasladado al Cabildo la urgencia de reforzar la protección y recuperación de su biodiversidad vegetal.
Según expone la entidad, se trata de “uno de los territorios de mayor singularidad natural del archipiélago”, actualmente amenazado por la presencia de ganado suelto, la presión turística y los efectos del cambio climático.
Este espacio, situado en el extremo sur de la isla, presenta paisajes desérticos con playas vírgenes, campos de dunas y riscos elevados donde se condensan las nieblas de los alisios. No obstante, la ACBC señala que su principal valor es la elevada concentración de flora endémica, que sitúa a Jandía en la quinta posición de la lista española de Áreas Importantes para la Conservación de Plantas (IPAs), reconocidas por su riqueza botánica y la presencia de especies amenazadas.
En este territorio sobreviven más de una decena de plantas exclusivas, entre ellas especies de cardón, margarita, taginaste, cañaheja, bientequiero o tabaira. Muchas de ellas se encuentran en “diminutos refugios situados en riscos inaccesibles”, donde las condiciones de humedad y la dificultad de acceso limitan la acción de cabras y conejos.
Estos enclaves albergan además una diversidad de invertebrados endémicos que, según la asociación, convierten a las cumbres de Jandía en “el núcleo de mayor biodiversidad de Fuerteventura y uno de los más interesantes y frágiles de Canarias”.
La organización señala que la degradación de la vegetación ha sido causada principalmente por la presencia continuada de ganado asilvestrado, especialmente cabras, así como por el impacto de los conejos. Aunque en el pasado se instalaron vallados para proteger determinadas zonas, indica que la falta de mantenimiento ha reducido su eficacia y facilita el acceso de estos animales a áreas sensibles, dificultando la regeneración natural.
Ante esta situación, la ACBC propone “el desarrollo urgente de un proyecto de protección y restauración integral, dotado de medios suficientes”. Entre las actuaciones prioritarias figura el reforzamiento de las poblaciones de especies amenazadas mediante su cultivo y reintroducción en el medio natural.
Para ello, plantea iniciar trabajos de propagación de los taxones en peligro de extinción exclusivos del macizo, con el objetivo de obtener ejemplares aptos para su futura introducción. Una vez disponibles, podrían establecerse nuevos núcleos poblacionales en enclaves adecuados dentro de su área potencial, previamente evaluados.
Otra de las líneas de actuación propuestas es intensificar el seguimiento científico de las especies más amenazadas. En este sentido, se sugiere ampliar las prospecciones a otros paredones del macizo mediante el uso de prismáticos y drones, siguiendo metodologías empleadas anteriormente por el Cabildo en la localización de otras plantas raras como el colino majorero.
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Paredes debajo de Pico de La Zarza, con una cabra.
La entidad advierte del deterioro del ecosistema por el ganado asilvestrado, el turismo y el cambio climático y plantea actuaciones de restauración, control y seguimiento científico
Asimismo, la asociación considera necesario ordenar la afluencia de visitantes en los sectores más sensibles, especialmente en las inmediaciones del Pico de la Zarza. El aumento de la vigilancia, junto con la delimitación de senderos mediante vallados y señalización adecuada, permitiría reducir el impacto del tránsito sobre la vegetación.
La propuesta incluye también reforzar la información y la sensibilización ambiental mediante paneles divulgativos que expliquen el valor de la zona y la necesidad de respetar los senderos señalizados.
Finalmente, la ACBC subraya la importancia de mejorar el control del ganado asilvestrado conforme a la normativa vigente, así como de reparar y mantener los vallados existentes en las áreas más sensibles de las cumbres.
La entidad considera que estas medidas pueden constituir un primer paso hacia un proyecto más amplio de protección y restauración ecológica integral de la península de Jandía, que define como uno de los últimos refugios de la biodiversidad original de Fuerteventura.














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