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“Subirse a una patera es más peligroso que el juego de la ruleta rusa”

Miguel Martí publica su nueva novela, ‘Alerta de patera’, en la que trata el fenómeno migratorio, que ha marcado gran parte de la actualidad insular

Saúl García 0 COMENTARIOS 15/03/2026 - 08:53

Sobre las migraciones se ha escrito mucho en poesía, prosa, ensayo o artículo periodístico. Sobre el fenómeno de las pateras, desde finales del siglo pasado, también. Sin embargo, la novela no se ha ocupado de este fenómeno que ha marcado gran parte de la actualidad de la Isla en las últimas décadas.

Miguel Martí ha roto ese vacío. Alerta de patera (Ediciones El Garaje), su tercera novela, cuenta las peripecias de un trasunto del escritor que llega a una isla, San Borondón, y comienza a colaborar como voluntario con una asociación que atiende a los migrantes a pie de muelle. El autor vivió una década entre Camerún y Perú, trabajando en proyectos de cooperación.

La trama le sirve a Martí para revelar el paso fugaz de muchas de las personas que llegan a la Isla, para profundizar en su pasado y en su viaje, para hablar de las que no llegan, que se quedan en el mar, del negocio y los intereses alrededor de la migración en una y otra orilla y de las dificultades para que la atención sea la correcta. De forma paralela, mientras aumenta la llegada de pateras y se multiplica el número de intervenciones, el protagonista va entrando en una espiral de problemas que avanza hacia el final de la trama.

La obra, como las novelas posmodernas, tiene varios narradores, en primera y en tercera persona, el tiempo de la narración se fragmenta y está salpicada no solo de ficción, sino también de realidad a través de letras de canciones, pensamientos filosóficos y extractos de noticias de medios locales regionales o nacionales sobre la inmigración.

“Componemos nuestra realidad, la individual, con la gente con la que nos relacionamos, con las noticias que leemos, con nuestro ocio, con vídeos de todo tipo, música o poemas. En el fondo la realidad es muy compleja y nos creamos un relato de nosotros mismos, la realidad no existe como tal, sino que se va tejiendo con trocitos de aquí y de allá”, afirma.

El libro se presentó en A Casa Saramago la última semana de febrero. Martí explica que lo que le llevó a ponerse a escribir sobre este tema fue su propia experiencia personal. “Con las experiencias más duras en las intervenciones, llegaba a casa y trataba de plasmarlas, para poner en orden pensamientos y sentimientos, y porque estaba empastillado con el tema de la ciática y se me olvidaba todo”, señala. “Era una manera de ir procesando cosas muy duras de fallecidos, desde madres que pierden a su hijos, hijos que pierden a su madre, gente sufriendo mucho, porque en realidad todo el mundo viene con mucho dolor y sufrimiento, porque a veces les falta el agua o se han mareado porque el humo del motor les estaba entrando o llegan junto a fallecidos”.

Lo que le llevó a ponerse a escribir fue su propia experiencia personal

Martí, como traductor, tomaba un primer testimonio a las personas que llegaban en una situación muy dura. “A veces en las embarcaciones hay que tomar testimonios a las personas de cómo han fallecido otras”, explica. “Era una situación en la que estábamos desbordados porque llegaban más embarcaciones de las que estaba previstas”.

Dice Martí que “subirse a una patera es más peligroso que el juego de la ruleta rusa con un revólver”. Y lo explica: “En el revólver de seis cargadores metes una bala y una de cada seis veces te vuelas la cabeza, pero en una patera, una de cada cuatro o una de cada cinco veces te vas a ahogar. Ese es el porcentaje de muerte. En el año 2024 fallecieron unas 9.700 personas y llegaron 42.000”.

Legales

El autor reflexiona sobre la imposibilidad de llegar por vías legales. “Evidentemente cuando la gente no puede venir por vías legales, pues se crean otras vías que son irregulares, mucho más peligrosas y mucho más caras. Y hay gente que se aprovecha de los más necesitados y entonces se convierte en un negocio porque es ilegal”.

“Subirse a una patera es más peligroso que el juego de la ruleta rusa con un revólver”

En el libro también se refleja que la política de la Unión Europea favorece la inmigración irregular. “Si la gente viene en situación legal, entonces tienes que hacer un contrato, hay que pagarle más y el precio del kilo de tomate, por ejemplo, se duplica”. Explica los intereses del campo francés, principalmente, para tener mano de obra barata. “Estamos manteniendo un sistema de explotación tanto laboral, consciente, como sexual, quizás no premeditado o sí, pero institucionalizado, promoviendo esto desde la Unión Europea”, asegura.

También apunta a la militarización de las fronteras, y cómo Mauritania, “con el dinero que le damos desde la Unión Europea para controlar la inmigración, está utilizándolo para expulsar a población negra mauritana, desde hace generaciones y de etnias mauritanas que no tienen su documentación de nacimiento y las expulsan del país”. “Y lo hacen con los impuestos de todos los europeos”.

Ira

En el libro se intercalan fragmentos del poemario más conocido de Dámaso Alonso, Hijos de la ira, una obra “que también reflejaba el sufrimiento interior del protagonista”. “Es un poemario brutal, un nuevo escalón distinto a lo que se estaba haciendo hasta entonces en España, pero no se puede leer seguido, al segundo o tercer poema ya te está machacando vivo...”.

De la misma forma, cree que uno de los riesgos de esta novela era la acumulación de experiencias terribles, las que sufren los que llegan en patera. “Cuando estaba escribiendo mis experiencias en las intervenciones, si ponía una tras otra, pensaba: esto no se lo come nadie, por eso hay que novelar la trama y añadir una relación sentimental de pareja que se hunde, pero comienza el amor por otro lado, que le da un respiro al lector...”. “Uno de los trabajos de un escritor realmente es el de hacer interesante y ameno, interesante lo que está poniendo delante del lector”, concluye.

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