“Los procedimientos endovasculares, con una pequeña punción, evitan cirugías”
Juan Carlos Moy Petersen, cirujano vascular de Hospital Parque
Licenciado en Medicina y Cirugía, Juan Carlos Moy Petersen está especializado en Angiología, Cirugía Vascular y Endovascular. Ahora se incorpora al catálogo de servicios de Hospital Parque Fuerteventura tras más de una década de experiencia en el Hospital Universitario Nuestra Señora de la Candelaria. Ha participado también en diversas publicaciones médicas y científicas sobre la materia.
-¿Qué supone su incorporación al catálogo de servicios de Hospital Parque Fuerteventura?
-Supone reforzar la especialidad de Angiología, Cirugía Vascular y Endovascular en la Isla con un perfil formado en las técnicas endovasculares más recientes, tanto para patología venosa como arterial. Me incorporo tras más de una década de experiencia en el Hospital Universitario Nuestra Señora de la Candelaria en Tenerife y como cofundador de Vascular 360, un proyecto centrado en la atención vascular integral que actualmente desarrollo en Tenerife y Lanzarote. Esa trayectoria es la que ahora traslado a Fuerteventura, con el objetivo de ampliar la oferta actual del Hospital Parque con procedimientos mínimamente invasivos como es la ablación endovenosa térmica con láser para el tratamiento de las varices, así el paciente puede resolver su problema en la Isla sin tener que desplazarse a Gran Canaria o Tenerife.
-¿Qué patologías son las que aborda su especialidad, principalmente?
-La especialidad cubre tres grandes bloques. Primero, la patología venosa: varices, insuficiencia venosa crónica y trombosis venosa profunda. Segundo, la patología arterial: arteriosclerosis, isquemia crónica y aguda de las extremidades, aneurismas de aorta y de otras arterias o la prevención del ictus mediante estudio de las arterias carótidas con EcoDoppler. Y tercero, la patología del sistema linfático y el pie diabético, este último especialmente relevante por su prevalencia y por el riesgo de amputación si no se trata a tiempo.
-¿Cuál suele ser el perfil de sus pacientes?
-Es muy variado. Por un lado, pacientes de mediana edad con varices o insuficiencia venosa, más frecuente en mujeres y en personas cuyo trabajo exige estar muchas horas de pie. Por otro, pacientes de mayor edad, con factores de riesgo cardiovascular como hipertensión, diabetes, tabaquismo o colesterol elevado, que desarrollan enfermedad arterial. También atendemos pacientes diabéticos con problemas en el pie, y personas con antecedentes familiares de aneurisma que requieren seguimiento.
-¿Cuándo es necesario acudir a la consulta de Angiología, Cirugía Vascular y Endovascular? ¿Cuáles son los signos de alarma para solicitar la opinión de un especialista?
-Hay varios signos que no deben ignorarse: dolor en las piernas al caminar que obliga a detenerse y que mejora con el reposo (claudicación intermitente); heridas en los pies o las piernas que no cicatrizan; cambios de color o temperatura en una extremidad; hinchazón asimétrica de una pierna, que puede indicar trombosis; varices que duelen, sangran o se inflaman, cambios de coloración de la piel a nivel del tobillo; y la aparición de un bulto pulsátil en el abdomen, que puede corresponder a un aneurisma. Ante cualquiera de estos síntomas, conviene consultar sin demora.
-¿Qué pruebas complementarias ayudan al especialista a ofrecer un diagnóstico más certero?
-La ecografía-doppler es la herramienta fundamental de la especialidad: no es invasiva, no usa radiación y permite valorar tanto la anatomía como el flujo sanguíneo en tiempo real, tanto en el territorio venoso como en el arterial. Para casos más complejos, especialmente antes de una intervención, recurrimos a angio-TC o angio-RM, que ofrecen una reconstrucción tridimensional muy precisa. El índice tobillo-brazo es una prueba sencilla y muy útil para detectar enfermedad arterial periférica en fases iniciales.
-¿Qué nuevos tratamientos destacaría en su especialidad para abordar los principales problemas vasculares?
-En patología venosa, las técnicas endovenosas con láser o radiofrecuencia han sustituido en gran medida a la cirugía clásica de varices, ayudando al paciente a tener una recuperación más rápida. En patología arterial, el desarrollo de balones farmacoactivos y stents de última generación permite tratar las obstrucciones de las arterias de forma endovascular, lesiones que antes requerían cirugía abierta. También destacaría el papel creciente de la terapia farmacológica combinada con estas técnicas para mejorar los resultados a largo plazo. En materia de cirugía se tiende hacia intervenciones cada vez menos invasivas.
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“Hay que acudir a la especialista para una valoración inicial de las varices y evitar la progresión de estas”
-¿Cómo ha avanzado la ciencia y la tecnología para mejorar esas operaciones en materia de cirugía vascular?
-Es quizá el cambio más importante de las últimas dos décadas. La cirugía vascular ha pasado de intervenciones abiertas, con grandes incisiones y recuperaciones largas, a procedimientos endovasculares que se realizan a través de una pequeña punción, guiados por imagen. Esto se ha logrado gracias a la mejora de los materiales -catéteres, guías, stents y balones cada vez más precisos- y a los equipos de imagen intraoperatoria. El resultado es menor riesgo para el paciente, hospitalizaciones más cortas y una vuelta a la actividad normal mucho más rápida, incluso en pacientes de edad avanzada o con otras patologías asociadas.
-¿Qué recomendaciones realiza para evitar problemas vasculares en un futuro? ¿Hay patologías asociadas o genéticas que predisponen a los pacientes a sufrir este tipo de dolencias?
-Las recomendaciones básicas son las mismas que para la prevención cardiovascular en general: no fumar, controlar la tensión arterial, el colesterol y la diabetes, mantener un peso adecuado y hacer ejercicio regular, especialmente caminar. Evitar el sedentarismo prolongado es clave tanto para la circulación venosa como arterial. En cuanto a la predisposición, sí existen componentes genéticos y familiares importantes: los aneurismas de aorta, por ejemplo, tienen un componente hereditario claro, por lo que si hay un familiar directo afectado, conviene realizar un cribado con ecografía. Lo mismo ocurre con la insuficiencia venosa, que tiene una fuerte carga familiar.
















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