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“Cuando alguien se molesta con ciertas frases, es que hemos ganado”

Queralt Lahoz, cantante

Nerea López Cabral 0 COMENTARIOS 04/07/2026 - 08:15

La artista catalana de raíces andaluzas Queralt Lahoz asegura que si se compara con artistas de otros tiempos su discurso es muy blanco. “Nos hemos conformado con tan poco, que con lo poco que digo soy reivindicativa”, comparte. Pero lo que ella cataloga como poco, para su público es un bálsamo seguro, comprometido y reparador ante las narrativas de odio y desinformación. Lahoz le canta a las clases sociales, al maltrato, a la migración andaluza o a la memoria familiar, y algunas frases de sus temas como “no dudamos de los resultados de las elecciones, ¿pero sí de las violaciones?” o “tú quieres que te espere en la cama deshecha con las medias puestas”, ponen de manifiesto la mirada feminista que vertebra su obra. Lo hace a ritmo de bolero, soul, R&B o hip hop, con aires flamencos y con una voz inconfundible, porque “si no, seguramente no sería Queralt Lahoz”. En 2019 lanzó su EP 1917, en 2021 el álbum Pureza y en 2023 Alto cielo. Su último trabajo es 9.30, publicado el año pasado. Ha pisado los escenarios de numerosas ciudades europeas, así como del continente americano y es uno de los nombres destacados de la edición de este año del festival Fuerteventura en Música (FEM).

-¿Qué cree que se pierde cuando las historias de territorios en los márgenes, como las Islas o un barrio, desaparecen de la conversación cultural?

-Yo creo que las historias de barrio son la base del tejido sociocultural que se crea en un estándar no normativo pero sí realista de nuestra sociedad. Todo lo que vemos en televisión, incluso todo con lo que nos criamos, habla de casas y de lugares muy estables económicamente, pero eso no es la realidad de la sociedad. La realidad de la sociedad es diversa, hay una diáspora, hay una cosa mucho más grande, que muchas veces no queremos ver, porque todo el mundo, entiendo, quieren llegar a conseguir un estatus donde la tranquilidad económica sea lo primero. Pero los barrios también pueden tener una tranquilidad económica. Creo que también hay muchos perfiles de identidades dentro de un barrio. A veces cuando decimos barrio lo asociamos a las cuatro casas baratas donde hay maleantes. Y un barrio puede ser muchísimas cosas, no tiene por qué ir ni con la pobreza cultural ni con la económica. Lo que tienen los barrios es que luchan mucho por conservar la identidad, y eso es cierto que en las ciudades más grandes se ha perdido. Porque al final se tiene tan alto rango de capitalismo que solo queremos ser la construcción fresca y no la conservación de la historia. Y eso es una pena. Entonces creo que cuando en un diálogo se pierde la identidad de un barrio, de un pueblo, de una pedanía, de una isla, de un lugar donde se viven otras realidades se está perdiendo la profundidad, la historia. Es muy importante saber los orígenes y la actualidad.

“Un barrio no tiene por qué ir con la pobreza económica o cultural”

-¿Qué mujeres de sus orígenes o de la actualidad descubre en sí misma cuando está sobre el escenario?

-Mira, una cosa que justo ayer pensaba. Vi un vídeo de Ana Mena en el que sale con un short muy cortito y con un sujetador. La gente le decía en comentarios: “tú no necesitas salir así, tú cantas muy bien”. Y yo pensaba, ¿es que una cosa quita la otra? ¿Qué pasa, que si tú tienes un atributo muy grande, como ser buen músico o buena cantante no puedes salir así? ¿Por qué se atribuye que la mujer está enseñando para despistar, para decir algo más de mí? Ese hecho de que las mujeres nos empoderemos y podamos salir a enseñar nuestro cuerpo de forma sana y orgullosa, es una cosa que la han ganado muchas mujeres anteriormente. Poder disfrutar de tu físico y de tu sexualidad, por qué no decirlo, se ha ganado con los años. Que puedas hablar con tu madre sobre sexo se ha ganado a través de mucha lucha de muchas mujeres. Para mí es súper importante que pese a esa inseguridad que a veces sientes al subirte al escenario, aunque la gente te ve la persona más segura del mundo, puedas mostrarte sin miedo a tus carnes, tu cuerpo, la celulitis, esas cosas... ya que las mujeres estamos tan cosificadas, tan tan tan cosificadas, y tan llevadas al límite de la industria de la estética, que la gente no se da cuenta de que es una lucha para nosotras poder mostrarnos de esa manera en el escenario. Y ahí te das cuenta de cuánto han hecho. Más allá de todo eso, también hablar con tranquilidad encima de un escenario de temas que yo creo que tienes que agitar. A mí me gusta que se agiten, que se incomode con alguna frase. Incluso la Zowi, que es como ¡ah! la Zowi puta no sé qué, pues yo creo que ha incomodado mucho con muchas frases. Y a lo mejor es verdad que cada música tiene un público o un contenido al que llegar. Pero creo que cuando se molesta con ciertas frases, y tenemos el poder de poder hacerlo, hemos ganado. Y eso es gracias a un montón de mujeres que se han atrevido a hablar. Para mí, por ejemplo, Rocío Jurado, que me encanta, creo que ha sido muy valiente y que ha hablado siempre con una elegancia y una convicción muy grande de lo que viene siendo el feminismo... También esas drags, o esas mujeres trans, personas disidentes... Ocaña, por ejemplo. Personas disidentes que han logrado tener una voz hacen que nosotras hoy sigamos aquí.

“La maternidad es la manipulación de la sociedad para que la mujer esté esclavizada”

-Entonces, ¿sigue siendo un reto mostrar esa disidencia en el escenario?

-Hay muchas chicas que tienen la valentía y la fuerza de decir, a mí me la suda, yo vengo con todo. Y otras como yo que a lo mejor sí que nos hemos cuestionado muchas veces... Hay escenarios en los que si veo a muchos niños se me corta un poco el rollo. Tengo una conciencia tan grande de lo que quiero difundir... Y quieras o no, la familia, el cómo te han criado. En los códigos de mi familia ha estado mucho lo de la elegancia, el respeto. Entonces, yo soy una atrevida en muchas cosas. Mi familia es andaluza pero uy las palabrotas, uy cómo vistes. Es también romper con ciertas cosas que para ti no tiene nada que ver con ser chabacano. Es una expresión corporal, de baile. Pero cada uno viene de un contexto como para atreverse a hacer ciertas cosas. Para mí muchas veces es un reto subirme, y la Queralt que está en el estudio y se permite ser cien por cien ella misma luego es un reto defenderla en el escenario. Cuando tú estás componiendo o creas un show y dices, aquí haré esto, aquí lo otro, y cuando lo llevas al escenario y hay un público, cambian las cosas.

-¿Qué aspectos del feminismo le parecen especialmente importante defender hoy?

-¡Uf! Muchísimos. Es que sabes qué me pasa, wow, es que no sé si a lo mejor vivimos una era de redes sociales muy agresiva, y una era de desconocimiento profundo, profundo, profundo, que yo pensaba hace cinco años que estábamos mal, pero es que cada vez vamos a peor. Y te dicen, es que hay mucha gente bien preparada. Sí que la hay, carajo, pero a día de hoy veo mucha ignorancia teniendo la cantidad de información que tenemos. Y es porque hay mucha información falsa en redes, mucha manipulación. La gente no busca la contraposición, la cara b. Se quedan con el primer mensaje que les llega y es del rollo la tierra es plana. Y yo, gordo, ¿tantos años de investigación y ciencia para que ahora digamos que la tierra es plana? Es un ejemplo de basura, pero es que esto es todo el rato. Veo a chavales y chavalas que creen que el mensaje debe ser el de hace tantísimos años, con el que se criaron nuestros padres o nuestros abuelos. Y es una pena enorme. Me da mucha pena ver cómo hay un montón de chicas actualmente que no buscan su autonomía, la independencia económica de un hombre. Volvamos a pensarnos como seres individualistas, por favor os lo pido porque lo necesitamos. Tengo a gente a mi alrededor, amigas incluso... gorda no puedes ir de feminista y luego no ser independiente, eso no puede ser tía. Porque entonces les va a servir tu figura para decir, es que muchas mujeres se aprovechan de los hombres. No, hagámonos independientes, cien por cien. Luego la maternidad... a ver cómo lo digo. La maternidad es la gran manipulación de la sociedad para que la mujer esté esclavizada a otro hombre o a otra mujer. Y esto hay que tenerlo muy claro. Porque en el momento en el que tú decides ser madre o padre, al final la que casi siempre está ahí es la mujer. ¿Qué sucede? Que durante un tiempo no vas a poder trabajar y no vas a ser independiente. Y ten cuidado con lo que eliges porque posiblemente no vuelvas a serlo. Tenemos que ser muy inteligentes porque es nuestro futuro del que hablamos. Entonces, ten uno, no tengas dos, ten dos, no cuatro. Piensa bien. Luego esas minucias por las que nos separamos entre las mujeres. Es que las mujeres de izquierdas somos mu’ así, por eso nos han ganado tres pasos de ventaja las derechas. Miramos la minucia para poder separarnos. Y no, hay que mirar lo general, los derechos fundamentales, y a partir de ahí ya debatimos entre nosotros y entonces estaremos unidos, porque si no, vivimos en la separación constante. Es que tú no eres tanto pero yo sí lo soy. El feminismo es feminismo que es la lucha por la igualdad, se acabó. Partiendo de esa base ya luego discutimos entre nosotras. ¿Tienen que separarse en ciertas manifestaciones? Illo, irse al carajo ya, por favor os lo pido tío, que estamos separándonos entre nosotras. A mí hay cosas que yo no puedo entender, queda tanto por hacer que si nos separamos, ¿hacia dónde vamos? Lo fundamental, vamos a por ello, y cuando lo hayamos conseguido, siguiente paso. Pero no nos separemos antes de conseguir el grueso.

“Es una lucha constante para nosotras mostrarnos así en el escenario”

-¿Echa de menos entre artistas este tipo de posicionamientos?

-Todo el mundo tiene libertad absoluta para no meterse a defender nada. Yo hablo de muchas cosas y no hablo de nada. Se me tiene como muy social pero comparándome a otras artistas de otras épocas, como Mercedes Sosa por ejemplo, creo que no digo nada, que tengo un discurso blanco. ¿Por qué? Porque nos estamos conformando con tan poco, que con lo poco que digo soy reivindicativa. Que lo soy, que sí que lo soy. Pero me comparo y digo, no es pa’ tanto. Pero fíjate con qué tan poquito nos hemos conformado que llego yo a soltar cuatro factos y se me abandera de ciertas movidas, y digo ¡qué lástima! Solo digo verdades que a mí me afectan. Antes escuchaba a Atahualpa Yupanqui, o escucho a Héctor Lavoe o a Willie Colón y flipo. Cuando rascas un poco en la historia de la música hay cosas... Escuchas “En los años 1600” (canta), es una cosa bárbara, me emociona, se me ponen los pelos de punta...He crecido y he madurado escuchando a Facundo Cabral, a Charly García... sé que con 20 años escuchar estas cosas no era lo que me tocaba. También escuchaba mucho rap y el rap es de izquierdas. Viene de las calles más profundas de Estados Unidos, de disidentes, de peña racializada que luchaba para la igualdad y para no ser marginados. Cuando partes de ahí, creo que ahora tenemos un discurso muy blanco. Pero sí me gustaría que la gente fuera cuando menos consciente. No hace falta que escribas canciones, pero sí que tengas conciencia social. Yo tengo colegas pijos que tienen más conciencia social y dicen más verdades que algunos que vienen de barrio. Digo, maldita sea tío, es muy fuerte. Eso sí me da pena, que apoyemos a ciertos colectivos que tienen mucha fuerza política y discursos que no dicen nada.

-¿Hay algún tema sobre el que le gustaría hacer una canción y aún no ha encontrado las palabras?

-Un montón. Muchas cosas, muchas cosas... Con Vuelves, un bolero precioso del último álbum, hablé del maltrato emocional, e igual me gustaría hablar del físico. Quizá de los problemas de la vivienda, de una forma bastante bonita, como lo hizo Silvia Pérez Cruz, con la canción con la que ganó un Goya, “gente sin casa, casas sin gente” (canta). Hermoso, precioso... He hablado de muchas cosas sin hablar profundamente de ellas. Igual son dos frases dentro de una canción pero dicen muchas cosas. He hablado de las madres solteras... Pero hay muchas movidas de las que me queda por hablar.

“Tengo colegas pijos con más conciencia social que algunos de barrio”

-Antes de publicar su álbum ‘9:30’ atravesó un momento emocionalmente muy duro, ¿le trajo algo positivo o no le hacía falta vivirlo?

-No me hacía falta (risas). Este álbum ha sido y está siendo... porque como lo sigo defendiendo en los escenarios no paro de darme cuenta de cosas... Cuando canto las canciones conecto con cosas que estaban perdidas, y me he dado cuenta de que es muy terapéutico para mí. Y me he dado cuenta también de que yo tengo una parte de mí que es una niña triste. Hay una parte rota en mí, y eso lo sano con los años, pero vive en mí y no puedo negarla. Soy una tía súper divertida, me encanta el humor, soy el alma de la fiesta siempre. Soy la risa, esa cosa andaluza que he heredado de que de todo hago un chiste. Incluso cuando estoy llorando digo una frase para que nos riamos todos, porque me gusta banalizar en cierto modo ciertas cosas. Pero reconozco que siempre que llega el invierno hay una parte triste en mí. El otro día hablando con un muy buen amigo le decía que me he dado cuenta de que yo de pequeña era una niña rota, que tenía mucha fuerza pero mucha tristeza también. Quizá el divorcio de mis padres me afectó de una manera, veía que mi madre trabajaba muchísimo para sacarnos adelante sola, sentía mucho la soledad y me refugiaba en la música... He logrado entender que esa tristeza tengo que trabajarla constantemente para que no gane a todo lo demás, pero vive en mí. En ciertos momentos puede venir a visitarme, y yo tengo que estar fuerte y preparada para no permitir que me gane la batalla.

-¿Hay alguna imagen de nuestra sociedad que también le conecte con esa tristeza?

-El otro día iba con mi pareja en el metro y yo soy muy sensible, pero muy sensible. Vi a un papá con su niña, que tenía no sé si leucemia o cáncer. Y miré a la niña y no lo pude evitar, me puse a llorar... Lo pienso y me entran ganas de llorar. Me da mucha tristeza cuando la gente sufre algo que no le tocaría. Me da pena que esté mal repartido el mundo, que no muera quien tuviera que morir y que sufra quien no tiene que sufrir. Cualquier niño o abuelo...

“‘Vuelves’ es un tema del que nunca me voy a arrepentir, va a ser para toda la vida”

-¿Y alguna que le cause mucha alegría?

-Ver a la gente que ayuda, que tiene muy buen corazón y que lo da todo (llora).

-¿Qué tiene que tener una canción suya para que dentro de muchos años se siga sintiendo orgullosa de ella?

-Verdad. Por ejemplo, Vuelves es un tema del que nunca me voy a arrepentir, va a ser un tema para toda la vida. O El tiroteo, que me flipa y no es de las más famosas. Me parece un tema espectacular. De la cueva a los olivos es muy fuerte, muy especial. 1917, La fe... Son muchas de las que nunca me voy a arrepentir. Las voy a cantar y voy a decir es que vaya letrón, cuánta verdad hay aquí dentro. Si hay verdad no muere.

-En ‘De la cueva a los olivos’ dice que tiene por costumbre cumplir metas, ¿cuáles son las más cercanas?

-No quiero decir muchos sueños porque quiero que se cumplan. Tengo unas colabos soñadas bien grandes internacionales. Yo siempre me he fijado mucho más en la música yanqui que en la de aquí, por la sonoridad, por la composición, por las producciones. De hecho, mi música tiene mucho más que ver con una cantante rapera de UK o de Estados Unidos, que de aquí. La gente me dice: es que eres muy ecléctica, digo flaco mira Raye, que es una de las artistas más tochas que existe hoy en día, y hace esto precisamente, lo mismo que hago yo, canta, rapea, hace movida más electrónica, pero en su lenguaje UK. Yo creo que es lo mismo, solo que yo lo hago a la española.

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