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Costas autoriza reformar el Tres Islas pero no las habitaciones de la sexta planta

La construcción de esas nuevas estancias supondría una modificación de los usos permitidos en la concesión, lo que está expresamente prohibido por la Ley

Saúl García 0 COMENTARIOS 09/09/2026 - 07:14

La Demarcación de Costas de Canarias del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico ha autorizado finalmente una parte de las obras de reforma que había solicitado el Hotel Tres islas, de la cadena RIU, que ocupa el dominio público marítimo terrestre en las dunas de Corralejo, pero también ha resuelto no autorizar la construcción de nuevas habitaciones en la planta sexta.

La concesión otorgada al hotel en el año 2007, y que caduca, sin posibilidad de prórroga, en 2037, no permite hacer obras que impliquen un aumento de volumen, sino tan solo intervenciones de reparación y mejora, con autorización previa. El hotel, de cuatro estrellas y diseñado a principios de los años setenta, tiene 30.000 metros construidos en siete plantas y un semisótano. El suelo donde se encuentra el complejo está incluido en la Zona de Especial Conservación de Corralejo, que es parte de la Red Natura 2000, y alberga hábitats de interés comunitario, uno de ellos prioritario.

Según establece la resolución, a la que ha tenido acceso Diario de Fuerteventura, la construcción de esas habitaciones supondría una modificación de los usos permitidos en la concesión, a lo que se añade que esos usos están expresamente prohibidos por la Ley de Costas.

La resolución determina que la construcción de esa sexta planta fue uno de los principales motivos del inicio de los expedientes de caducidad de la concesión. En el año 2007 se autorizaron unas obras de mantenimiento sin incrementar el volumen del edificio, pero la empresa incumplió esa condición al construir casi 3.000 metros cuadrados más. El Ministerio impuso una sanción por una infracción grave y exigió la restitución al estado anterior, pero  la empresa no lo llevó a cabo.

Resolución de la Dirección General de Costas. 

En marzo de 2023, el Gobierno central culminó el expediente de caducidad de la concesión para ocupar el dominio público, que le había otorgado en 2007, con lo que se abría la puerta a su demolición. Sin embargo, dos años después ese expediente caducó sin llevarse a efecto “por negligencia administrativa”, según denunció públicamente Ecologistas en Acción. La cadena hotelera derribó finalmente cuatro suites en la última planta del edificio que formaban parte del exceso edificatorio detectado en el expediente de caducidad.

Costas sí aprueba las obras de reforma incluidas en el proyecto de modernización

La construcción de seis nuevas habitaciones “difiere de los usos anteriores de gimnasio y salas de masajes y supondría una modificación de los usos incluyéndose nuevos usos expresamente prohibidos por el artículo 32.2 de la Ley de Costas”, dice la resolución.

Lo que sí autoriza Costas son las obras de reforma incluidas en el proyecto de modernización presentado en diciembre de 2025 y en el proyecto técnico sanitario de ejecución de piscinas de febrero de este año, bajo ciertas condiciones.

Entre los objetivos de las obras se encuentra la renovación de los sistemas de climatización, la “actualización de los espacios interiores”, las instalaciones contra incendios, obras de accesibilidad e implantación de tecnologías de ahorro hídrico y gestión de residuos.

El proyecto contempla la sustitución de todos los ascensores y de extractores de cocina, renovación de la instalación eléctrica, reforma del lobby de recepción, un nuevo solárium en el exterior, la reforma integral de una piscina o una nueva zona de fitness, sustitución de bañeras por platos de ducha, además de supresión de barreras arquitectónicas, un zona de wellness spa adaptada a personas con movilidad reducida, reparación de fachadas, fontanería y saneamiento o aparcamientos.

En la resolución se refleja que las demoliciones en la planta baja se limitarán exclusivamente a elementos puntuales “sin afectar la principal del edificio ni a su configuración general”. Esas demoliciones afectan a algo más de 300 metros cuadrados, entre los que están la cubierta de la terraza del snack bar, la cubierta de la terraza del restaurante principal y un anexo al edificio que sirve como almacén de productos químicos.

Además de la restauración de espacios interiores y exteriores degradados, también se plantea una reducción de los muros perimetrales de las pistas de tenis y la conversión de alguna de ellas en zona de solárium. De las tres piscinas, una se mantiene, a otra se le rebaja su profundidad y su superficie y la tercera, la infantil, se elimina.

La cadena hotelera alegaba que “el estado actual del inmueble presenta una obsolescencia técnica y energética crítica que, sumada a la degradación material por su exposición a la maresía, hace imperativa una reforma de consolidación y modernización para garantizar la seguridad estructural y la sostenibilidad ambiental exigida por la normativa vigente, además de mejorar la oferta como servicio hotelero”.

La cadena alega que la reforma es necesaria para garantizar la seguridad

La empresa deberá empezar esas obras en un plazo de seis meses y finalizar los trabajos antes de un año. No podrá ocupar para la ejecución de las obras ningún espacio del dominio público y la reforma no otorga derechos de prórroga sobre la concesión actual ni aumentará su valoración a efectos expropiatorios, ni tampoco la ampliación del plazo de vigencia de la concesión. La autorización tampoco puede ser transferida a terceros ni exime a su titular de la obtención de otras autorizaciones. Por otra parte, ante esta resolución se puede interponer recurso de alzada ante la Dirección General de la Costa y el Mar.

Un dictamen del Consejo de Estado salvó al hotel

En septiembre de 2008, tan solo un año después de obtenida la concesión, Costas ya resolvió un expediente sancionador por la ejecución de obras sin título que constituían un aumento de volumen, además de las habitaciones de la sexta planta. El Ministerio, ante el incumplimiento por parte de la empresa de la restitución de las obras no autorizadas, inició un expediente de caducidad de la concesión, que suponía en la práctica la desaparición del hotel. Esa decisión se envió al Consejo de Estado, que emitió un dictamen favorable al hotel, que no se había conocido hasta ahora.

La resolución señala que el Consejo de Estado estima que “sería contrario al principio de proporcionalidad declarar la extinción de la concesión, cuando se puede llevar a cabo la debida protección del dominio público marítimo-terrestre a través de una medida menos gravosa, como es la imposición a los nuevos titulares de la obligación de demoler el exceso de obra construida respecto al proyecto original (…)”.

El Consejo de Estado consideró que, “dadas las excepcionales circunstancias”, no resulta procedente declarar la caducidad de la concesión, sino instar a sus titulares a que lleven a cabo, en el plazo de nueve meses, la adecuación de las obras al proyecto original, suprimiendo todo el exceso de superficie construida y declarar la caducidad solo en el caso de que no cumplieran en esta ocasión.

Según refleja la resolución, en julio de 2025 se iniciaron las obras de restitución y el 17 de septiembre de 2025 se presentó el certificado de fin de obra. En febrero de este año, la Demarcación de Costas de Canarias constató durante una inspección que se había dado cumplimiento a la restitución requerida por los incumplimientos que dieron lugar al expediente de caducidad.

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