
Peor que el hantavirus
A falta del pronunciamiento oficial del “científico” Miguel Bosé, saltó la horda de agitadores, políticos y partidos españoles, que pagan a quienes juegan a ejercer de periodistas, a realizar un uso torticero del hantavirus para sembrar alarma, miedo y crear confusión, es el espectro donde se está moviendo la derecha y derecha ultra española, y eso no cambiará, al menos por ahora.
Su “percha” actual es el hantavirus. Sin rigor, atacaron la acogida en Canarias del crucero MV Hondius solicitada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) a España y la supuesta falta de información del Ejecutivo presidido por Pedro Sánchez al Gobierno autonómico liderado por Fernando Clavijo. Sobre esto último, Clavijo aclaró esta misma semana que estaba puntualmente informado por la ministra de Sanidad, con quien hablaba al menos dos veces al día.
El barco afectado por el brote de hantavirus llegó al puerto tinerfeño de Granadilla a primera hora de este domingo y los 14 españoles que viajaban en el crucero fueron trasladados en avión a Madrid, donde ahora permanecen en cuarentena en el hospital Gómez Ulla. Así lo dicta la ciencia.
Fue tal el revuelo y la incertidumbre creada por la infodemia, todo ese exceso de noticias y bulos que estamos recibiendo sobre el hantavirus y sobre los riesgos a los que se enfrenta la población canaria con la llegada del barco a la isla de Tenerife, que el mismísimo director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, tuvo que sacar un comunicado de prensa el pasado 9 de mayo para precisar varios extremos.
En un hecho casi que inédito, porque no es habitual que la cabeza visible del organismo de Naciones Unidas responsable de la salud pública mundial se dirija a una comunidad concreta, el director escribió en la introducción de su mensaje público: “A la gente de Tenerife”.
Con la pandemia de 2020 en el recuerdo cercano, lo primero que sostuvo es que el hantavirus “no es otro covid” y que el riesgo actual para la salud pública “sigue siendo bajo”, sin desconocer el doctor Adhanom, que estamos ante un hecho “grave”. Por supuesto, murieron tres personas que viajaban en el crucero.
El responsable de la OMS aseguró que no había pasajeros del barco con síntomas y que un experto de la OMS se encontraba a bordo con suministros médicos disponibles. ¿A quién le creemos? Le creemos al director de la OMS o replicamos los bulos de los incendiarios, más preocupados por sacar tajada política que por la salud pública.
Con el acto de generosidad de España, finalizó la angustia de 150 personas de 23 países que pudieron desembarcar en Tenerife para ser repatriadas a sus países con garantías de seguridad. El Papa León XIV, que visitará Canarias el próximo mes de junio, no tardó en expresar su gratitud: “quiero agradecer la acogida que caracteriza al pueblo de las Islas Canarias por permitir la llegada del crucero Hondius”.
La OMS eligió Tenerife por su capacidad médica, infraestructura “y la humanidad necesaria para ayudar a los pasajeros a llegar a un lugar seguro. La mejor inmunidad que tenemos es la solidaridad”.
La entidad trazó un plan cuidadoso para el traslado de los cruceristas a sus países de origen que preveía cero contacto con la población isleña. Ya con el covid vivimos una epidemia de desinformación, pero está visto que no aprendimos de esa dura lección. La miseria humana sin límites.














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