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“Todo lo que haya de indígenas canarios que esté en museos por el mundo tiene que ser restituido”

Nayra Martín Reyes, artista

Nerea López Cabral 0 COMENTARIOS 11/03/2026 - 07:05

Xaxo es el término con el que el pueblo aborigen canario se refería a sus difuntos embalsamados. Esos mismos que a día de hoy se encuentran repartidos en museos del mundo. Es el caso del hallado en el Barranco de Herques (Tenerife) entre 1763 y 1764, trasladado como obsequio a la corte de Madrid y exhibido en el Museo Arqueológico Nacional hasta principios del año pasado. Por eso, Xaxo es también el nombre de la exposición que la artista multidisciplinar canaria Nayra Martín Reyes acaba de inaugurar en Fuerteventura, con la que reivindica la soberanía de los pueblos a la hora de custodiar y decidir sobre su propio patrimonio. Una muestra que ya ha servido para que el Xaxo haya sido retirado del MAN, aunque por ahora se encuentra en una caja de transporte y sin retorno asegurado a su territorio isleño. Desde 2024 la exposición ha visitado Lanzarote, Gran Canaria, Tenerife y Madrid, y estará en el Centro de Arte Juan Ismael, en Puerto de Cabras, hasta el próximo 4 de abril.

-¿Cuándo y por qué surge la idea de ‘Xaxo’?

-Como llevo tanto tiempo fuera estaba haciendo una investigación sobre canarios que llevaban mucho tiempo fuera, y eso fue lo que me llevó hasta la historia del Xaxo. Aquí en Bélgica tienen el tema del colonialismo con el Congo, y esto me enfocó a trabajar sobre el tema porque dije no es algo exclusivo de Canarias, es algo que pasa por todo el mundo. Me pareció importante contextualizar esta injusticia como región colonizada en un marco europeo, incluso mundial. Está habiendo muchas restituciones de objetos sagrados a México, el Congo o Perú, pero a nosotros no.

-¿Y cómo fueron esos primeros momentos de diseño de la exposición?

-Empecé con una acción que no fue física, sino institucional y política. Lancé una recogida de firmas para que me apoyasen para presentar una demanda a la institución a partir del pueblo canario, para ver cómo podía ver a la Directora del Museo Arqueológico Nacional de Madrid. Me nombraron una ley por la que ella debía responderme, y me respondió. Pero me dijo que la momia guanche no se podía devolver a Canarias por razones de peligro para la conservación de la misma. Todo ese proceso de correos, que son una serie de A4, lo incluí en la exposición. Yo escribía momia en lugar de Xaxo, y luego lo corregí. ¡Cómo repetimos esos esquemas colonialistas! Lo cambié, yo misma tuve que luchar con mis convicciones.

‘Mestiza’, instalación, de Nayra Martín Reyes, en el Centro de Arte Juan Ismael.

“Hay una problemática ética en tener un muerto guanche robado de su tumba y tenerlo en un museo estatal”

-En estos años, la exposición ha ido actualizándose también, ¿verdad?

-Sí, a principios de este año en la Bienal de Madrid introduje una caja de transporte. Fue cuando salió en las noticias que habían quitado el Xaxo, debido a la repercusión de la exposición. Salió en el telediario y sé que fue por eso. El nuevo Ministro de Cultura dijo tiene razón. La problemática ética de tener un muerto guanche robado de su tumba, en un museo estatal, y no devolverlo a Canarias es una falta de respeto. Sin embargo, habían quitado el Xaxo pero lo habían metido en un almacén, así que era como ojos que no ven corazón que no siente. Lo quitamos de la vista y se quita el problema. No, no es así. Por eso introduje esto en la exposición, y en Fuerteventura he podido encarnar esa experiencia del Xaxo también en tránsito. Así que sí, ha ido evolucionando conforme a los movimientos políticos.

-¿Cómo ha sido la respuesta del público? ¿se entiende la reivindicación?

-En las primeras presentaciones la gente no sabía que yo me iba a poner en la exposición, y les parecía una cosa tan bárbara. Les movía por dentro y se angustiaban viéndome ahí. Entonces hacían una conexión con el Xaxo. Claro, es una persona también, y no dio permiso y su familia tampoco, y no tiene ni voz ni voto. Y está ahí en exposición.

‘Xaxo’, arte de acción, de Nayra Martín Reyes, en el Centro de Arte Juan Ismael. Fotos: Carlos de Saá.

“Está habiendo muchas restituciones de objetos sagrados a México, el Congo o Perú, pero a nosotros no”

-Sin embargo, cuando se habla de restaurar el pasado siempre hay quienes argumentan que hay cosas más importantes…

Esto es algo que es muy desagradable porque necesitamos ese pasado, somos parte de él, nos da la identidad de lo que somos, nos da ese orgullo, esa dignidad. ¿Por qué no vamos a presumir de que somos mestizos y de que en muchos de nosotros hay un ADN guanche de la época precolonial? Lo que pasa es que con la colonización y la aculturación, el olvidado holocausto guanche, nadie dice que fueron esclavizados. Esa aculturación en la que si hablabas la lengua guanche o si practicabas tu religión, te separaban. Y para tu propia supervivencia lo hacías. Eso ha ido reverberando, también porque no se cuenta en las escuelas nuestra historia. Hay un barranco entre nuestra historia y lo que somos ahora. Sin embargo, otras comunidades sí tienen un nexo de unión. Es curioso porque una vez estaba en el Museo de Arte Contemporáneo con artistas españoles y mencionaron que la última colonia de España fue Filipinas, y yo digo no, es Canarias. Igual que Ceuta y Melilla que aún son colonias. Y no se habla.

-En ‘Xaxo’ el espacio se convierte en un lugar de confrontación e incomodidad, ¿cuáles son esas confrontaciones e incomodidades?

-Hay un vídeo de la performance donde me afeito la cabeza y me meto en la vitrina y estoy allí con un número en la frente, porque están así, súper deshumanizados. En la exposición está el pelo que me afeité y la máquina de afeitar. Y poner como pieza de arte un pelo y una afeitadora, ya está llamando a la descolonización de los museos. Reflexionen sobre lo que está en los museos, protesten. Y por último, está la pieza instalativa Mestiza, en la que juego a encarnar diferentes arquetipos, subrayando mi propio conflicto con la identidad canaria bajo la hegemonía española.

“La última colonia de España no fue Filipinas, es Canarias, Ceuta y Melilla”

-También invita a abrir caminos a partir de esas heridas, ¿no?

-Claro, invita al público a reflexionar y a pensar de otra forma, a ver la pérdida de control sobre el patrimonio como lo que es, una injusticia.

-¿Cuáles cree que han sido y son las principales consecuencias de esa pérdida de agencia sobre nuestro propio patrimonio?

-La sensación de desconexión y de que nos ninguneen. Durante la colonización se robó y está aquí en este museo y aquí se va a quedar. Es una falta de respeto absoluta. En el campo del turismo, es una barbaridad la cantidad de gente que se viene a vivir a Canarias. Necesitas tener la posibilidad de decisión y de agencia sobre  tu propio territorio, que es además muy reducido. Tan grandes no somos. Y a mí me duele ver la cantidad de coches que hay en Canarias, lo sucio que está el mar por los emisarios, ¿cómo se puede permitir?

“Hay un barranco entre nuestra historia y lo que somos ahora”

-Además de restaurar a Canarias lo que le pertenece, ¿por dónde tendríamos que seguir para un proceso descolonizador?

-Por un lado, la descolonialidad tanto de los museos peninsulares como de los canarios es muy importante, porque si se restituye lo robado van a volver a la misma situación, a una vitrina para ser observados como una exposición. En Canarias replicamos ese mismo esquema. Por otro lado, todo lo que haya de los indígenas canarios que esté en museos por el mundo tiene que ser restituido a las islas, porque es parte de nuestra historia. Es darle a nuestro pasado la importancia que se merece. También, habría que seguir por darnos cuenta de que somos una colonia y nos siguen tratando como tal. Ya partir de ahí se podría construir una identidad canaria contemporánea. Yo a veces me presento como artista española y luego digo no, yo soy canaria. Tenemos una cultura que es súper diferente a la española, a la americana, a la africana, pero bebemos de todas ellas.

-¿Cómo entiende o cómo vive la identidad canaria o su identidad canaria?

-La vivo bien. Aunque es muy difícil y contradictorio a veces. Es algo con lo que yo crecí, con la bandera independentista en mi casa y con unos ideales que han sido muy importantes para mí. Entre ellos, que somos libres, que debemos tener el poder de decisión y que no nos debemos achicar ante los colonialistas. Tanto de nuestra identidad ha sido consumida por la tradición española que vivir una existencia puramente canaria es una quimera.  Por eso yo - una mestiza - rebusco mi identidad y raíces a través de la mejor forma que sé, que es el arte y compartiéndolo con el mundo. A menudo pienso que para ser canaria, una tiene que renunciar a ser española.

“Soy una mestiza buscando mis raíces a través de la mejor forma que sé, que es el arte”

-¿Y cómo ve el trato que se le da actualmente a las artistas?

-Yo creo que estamos en un proceso de transición en el que las artistas están en un buen momento. Creo que ser mujer artista es más positivo que negativo en comparación a hace diez años. Hay periodistas, críticas, directoras de arte, que son relevantes. Claro que aún son necesarias agrupaciones como Mujeres en las Artes Visuales. Pero va mejor, soy positiva. Sigue siendo necesario que existan esas iniciativas pero tenemos mucha más visibilidad que antes.

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